In English: situational phobias on Phobia Guru.
Algunas fobias no tienen que ver con animales ni con objetos, sino con lugares, con el clima o con situaciones de la vida diaria. Puede ser el miedo a las alturas, a volar, a los ascensores, a la oscuridad o a hablar en público, y cada una tiene su propio nombre.
En esta lista encontrarás el nombre común y el término técnico de cada fobia, con una explicación breve de cómo suele manifestarse. Reconocer tu propio miedo por su nombre es un primer paso para entender lo que te está pasando.
Los miedos de esta categoría
- Miedo a los globos (globofobia): Miedo a los globos de fiesta, sobre todo a que revienten, que lleva a evitar cumpleaños y decoraciones con globos.
- Miedo a los puentes (gefirofobia): Miedo a cruzar puentes, a pie o en auto, muchas veces ligado a la altura, al vacío o a la sensación de no tener salida.
- Miedo a los botones (koumpounofobia): Rechazo intenso a los botones de la ropa, al tocarlos o al verlos, que puede limitar lo que la persona se pone.
- Miedo a los payasos (coulrofobia): Miedo a los payasos y al maquillaje que oculta la expresión real de la cara, en fiestas, circos y películas.
- Miedo a los agujeros (tripofobia): Malestar fuerte ante grupos de pequeños agujeros, como panales o semillas de loto, con escalofríos y asco.
- Miedo a cruzar la calle (agirofobia): Miedo a cruzar calles y avenidas con tráfico, por temor a ser atropellado o a no calcular bien el tiempo.
- Miedo a los lugares concurridos (agorafobia): Miedo a estar en lugares de donde sería difícil salir o pedir ayuda, como el transporte público, las filas o los centros comerciales.
- Miedo a las multitudes (enoclofobia): Miedo a las grandes aglomeraciones, como conciertos, estadios y marchas, por temor a quedar atrapado o ser empujado.
- Miedo a la oscuridad (nictofobia): Miedo a la oscuridad y a la noche, que puede llevar a dormir con la luz encendida o a evitar lugares sin luz.
- Miedo a las muñecas (pediofobia): Miedo a las muñecas y los muñecos, sobre todo a los de aspecto muy realista, con ojos fijos que parecen observar.
- Miedo a conducir (amaxofobia): Miedo a ponerse al volante, que puede aparecer después de un accidente o incluso en quien maneja desde hace años.
- Miedo a los terremotos (sismofobia): Miedo a los terremotos y temblores, que puede surgir tras ver noticias o después de vivir un sismo de cerca.
- Miedo a caerse (basofobia): Miedo a caerse al caminar o al estar de pie, que lleva a evitar salir de casa y suele aparecer después de una caída.
- Miedo al fuego (pirofobia): Miedo al fuego y a las llamas, que puede incluir velas, estufas, parrillas, fogatas y fuegos artificiales.
- Miedo a volar (aerofobia): Miedo a viajar en avión, que puede empezar días antes del vuelo y aumentar en el despegue y con las turbulencias.
- Miedo al viernes 13 (parascevedecatriafobia): Miedo al viernes 13 y a la mala suerte asociada a esa fecha, que puede llevar a posponer viajes, compras y citas.
- Miedo a ir a la escuela (didaskaleinofobia): Miedo ligado a la escuela que suele notarse como dolor de estómago, llanto o negativa a salir de casa los días de clase.
- Miedo a las alturas (acrofobia): Miedo a los lugares altos, como balcones, escaleras eléctricas y miradores, con mareo y ganas de alejarse del borde.
- Miedo a los maniquíes y robots (automatonofobia): Miedo a las figuras que imitan a personas, como maniquíes, muñecos de ventrílocuo, figuras de cera y robots.
- Miedo a los ascensores: Miedo a subir a un ascensor, por temor a quedar encerrado, a que falte el aire o a que se detenga entre pisos.
- Miedo a los ruidos fuertes (ligirofobia): Miedo a los sonidos fuertes y repentinos, como fuegos artificiales, bocinas y estallidos, que lleva a evitar fiestas y eventos.
- Miedo a los hombres (androfobia): Miedo persistente ante la presencia de hombres, a veces ligado a experiencias difíciles, que puede afectar el día a día.
- Miedo a los espejos (catoptrofobia): Miedo a los espejos y al propio reflejo, a veces ligado a supersticiones o a escenas de películas de terror.
- Miedo al parto (tocofobia): Miedo intenso al embarazo y al parto, un sentimiento real que merece ser escuchado con cuidado y sin juicios.
- Miedo a hablar en público (glosofobia): Miedo a hablar frente a otras personas, en presentaciones, reuniones o clases, con voz temblorosa y la mente en blanco.
- Miedo a los baños públicos: Miedo o fuerte incomodidad al usar baños públicos, por temor a la suciedad, a la falta de privacidad o a ser escuchado.
- Miedo a la lluvia (ombrofobia): Miedo a la lluvia, que lleva a revisar el pronóstico del tiempo una y otra vez y a evitar salir en días nublados.
- Miedo a viajar en auto: Miedo a ir en auto como pasajero, con tensión cada vez que el auto frena o toma una curva, incluso en trayectos cortos.
- Miedo a la montaña rusa: Miedo a las montañas rusas y a los juegos extremos, ligado a la velocidad, a la altura y a la sensación de perder el control.
- Miedo al mar (talasofobia): Miedo al mar abierto y al agua profunda, a su inmensidad oscura y a lo que no se ve bajo la superficie.
- Miedo a los espacios cerrados (claustrofobia): Miedo a los espacios cerrados o estrechos, como túneles, cuartos sin ventanas y estudios de resonancia magnética.
- Miedo a la nieve: Miedo a la nieve y a las nevadas, que puede pesar en viajes a lugares fríos y en noticias sobre tormentas de invierno.
- Miedo a las escaleras (batmofobia): Miedo a subir o bajar escaleras, sobre todo las empinadas, por temor a tropezar, caerse o sentir mareo.
- Miedo a los objetos sumergidos: Miedo a los objetos bajo el agua, como barcos hundidos, hélices y estructuras de piscinas y represas.
- Miedo al sol (heliofobia): Miedo a exponerse al sol que lleva a evitar salir de día; una sensibilidad real a la luz debe revisarla un médico.
- Miedo a los truenos y relámpagos (astrafobia): Miedo a las tormentas con truenos y relámpagos, con ganas de esconderse y de vigilar el cielo sin parar.
- Miedo a los tornados (lilapsofobia): Miedo a los tornados, huracanes y vientos fuertes, que puede encenderse con alertas del clima o imágenes en la televisión.
- Miedo a los trenes (siderodromofobia): Miedo a los trenes y al metro, al ruido, a la velocidad o a quedar atrapado en el vagón, que puede afectar la rutina.
- Miedo a viajar (hodofobia): Miedo a viajar y a salir de la rutina conocida, que puede empezar semanas antes de cualquier paseo.
- Miedo a los objetos grandes (megalofobia): Miedo a los objetos enormes, como barcos, aviones vistos de cerca, estatuas gigantes y edificios, con sensación de pequeñez.
- Miedo al agua (acuafobia): Miedo al agua, de las piscinas a los ríos, que puede impedir aprender a nadar o entrar al mar incluso en lo bajo.
- Miedo a las mujeres (ginofobia): Miedo persistente ante la presencia de mujeres, a veces ligado a experiencias difíciles, que puede afectar relaciones y trabajo.
Otros miedos menos comunes
Estos miedos son menos frecuentes y hay menos investigación sobre ellos, pero para quien los vive pueden ser igual de difíciles.
- Miedo al ajo y a la cebolla (aliumfobia): Rechazo y ansiedad intensa ante el ajo, la cebolla y plantas afines, incluso por su olor o al encontrarlos en la comida.
- Miedo al polvo (amatofobia): Ansiedad ante el polvo y la suciedad acumulada, que puede llevar a limpiar en exceso o a evitar ciertos lugares.
- Miedo al viento (anemofobia): Ansiedad ante el viento fuerte o las corrientes de aire, con temor a tormentas, objetos que vuelan o caídas.
- Miedo a las flores (antofobia): Miedo intenso a las flores o a tocarlas, a menudo ligado a su olor, al polen o a los insectos que atraen.
- Miedo a las inundaciones (antlofobia): Temor persistente a las inundaciones, que se activa con lluvias fuertes, ríos crecidos o noticias de desastres.
- Miedo a las profundidades (batofobia): Temor a lugares muy profundos, como pozos, barrancos o aguas oscuras, y a no poder ver el fondo.
- Miedo a las plantas (botanofobia): Ansiedad ante las plantas, en casa o al aire libre, a menudo por temor a que sean tóxicas o escondan insectos.
- Miedo a la carne (carnofobia): Aversión intensa a ver, tocar, cocinar o comer carne, distinta de una decisión ética como el vegetarianismo.
- Miedo al pelo (tricofobia): Malestar intenso ante el pelo suelto en la ropa, la comida o el desagüe, o temor a perder el propio cabello.
- Miedo a los productos químicos (quimiofobia): Temor intenso a los productos químicos en la comida, la casa o el ambiente, aunque se usen de forma segura.
- Miedo al chicle (chiclefobia): Rechazo y ansiedad ante el chicle: verlo masticar, oírlo o encontrarlo pegado en mesas, asientos o veredas.
- Miedo a los colores (cromofobia): Rechazo intenso a ciertos colores o a los tonos muy vivos, que se evitan en la ropa, la casa o los objetos.
- Miedo a los cementerios (coimetrofobia): Ansiedad al ver, visitar o pasar cerca de un cementerio, a menudo ligada al miedo a la muerte o a los muertos.
- Miedo al frío (criofobia): Temor intenso al frío, al hielo o a la escarcha, que lleva a evitar salir en invierno o lugares frescos.
- Miedo a las bicicletas (ciclofobia): Ansiedad ante la idea de andar en bicicleta o de estar cerca de ciclistas, a menudo por temor a caerse.
- Miedo a las olas (cimofobia): Temor intenso a las olas del mar o a su movimiento, que impide bañarse en la playa o subir a un barco.
- Miedo a los árboles (dendrofobia): Ansiedad ante los árboles, sobre todo los grandes o en el bosque, por temor a que caigan ramas o a perderse.
- Miedo a los accidentes (distiquifobia): Temor constante a sufrir un accidente, que lleva a evitar viajes, deportes o tareas por precaución excesiva.
- Miedo a la electricidad (electrofobia): Temor a recibir una descarga, que lleva a evitar enchufes, cables o aparatos eléctricos.
- Miedo a las rodillas (genufobia): Malestar intenso al ver o tocar rodillas, propias o ajenas, o a arrodillarse.
- Miedo a las personas mayores (gerontofobia): Ansiedad o incomodidad intensa al estar cerca de personas mayores, a menudo ligada al miedo propio a envejecer.
- Miedo a que te roben (harpaxofobia): Temor intenso a sufrir un robo, en la calle o en casa, que lleva a revisar cerraduras y evitar salir.
- Miedo a la niebla (homiclofobia): Ansiedad ante la niebla, sobre todo al conducir o caminar, por la falta de visibilidad y la sensación de peligro.
- Miedo a las armas de fuego (hoplofobia): Temor intenso a las armas de fuego y a las balas, al verlas, oírlas o incluso en películas.
- Miedo al vidrio (hialofobia): Temor intenso al vidrio o al cristal, sobre todo a que se rompa y corte, que lleva a evitar vasos o ventanas.
- Miedo a los bosques (hilofobia): Ansiedad ante los bosques, sobre todo de noche, por temor a perderse, a los animales o a la oscuridad.
- Miedo a las verduras (lacanofobia): Rechazo y ansiedad intensa ante las verduras, al verlas, olerlas o probarlas, más allá de un simple gusto.
- Miedo a los lagos (limnofobia): Ansiedad ante los lagos o lagunas, por sus aguas oscuras y quietas o por lo que podría haber en el fondo.
- Miedo a cocinar (mageirocofobia): Ansiedad ante la idea de cocinar, por temor a quemarse, a enfermar a otros o a que la comida salga mal.
- Miedo a lo viscoso (mixofobia): Rechazo intenso a las texturas viscosas o babosas, como el moco, el slime o ciertos alimentos.
- Miedo a las nubes (nefofobia): Ansiedad al mirar las nubes, sobre todo las oscuras o muy grandes, y al cielo nublado en general.
- Miedo a los olores (olfactofobia): Temor o rechazo intenso a ciertos olores, que se perciben como peligrosos o insoportables.
- Miedo a los ojos (ommetafobia): Malestar intenso al mirar ojos o al contacto visual, o al pensar en que algo toque los propios ojos.
- Miedo a los ombligos (onfalofobia): Rechazo intenso a ver o tocar ombligos, propios o ajenos, a menudo con asco o sensación física desagradable.
- Miedo a los bebés y a los niños: Ansiedad intensa al estar cerca de bebés o niños, por su llanto, su imprevisibilidad o el temor a cuidarlos.
- Miedo a los pies (podofobia): Rechazo intenso a ver o tocar pies, propios o ajenos, que lleva a evitar playas, sandalias o descalzarse.
- Miedo a las barbas (pogonofobia): Malestar intenso al ver barbas o al estar cerca de personas con barba.
- Miedo a los ríos (potamofobia): Temor a los ríos y al agua en movimiento, por la corriente o la profundidad, incluso al cruzar un puente.
- Miedo a las plumas (pteronofobia): Rechazo intenso a las plumas, al verlas o tocarlas, incluso en almohadas, ropa o adornos.
- Miedo a los títeres (pupafobia): Ansiedad ante títeres y marionetas, por sus rostros fijos y su movimiento parecido al humano.
- Miedo a Halloween (samhainofobia): Ansiedad ante Halloween, sus disfraces, decoraciones y ambiente de terror, que lleva a evitar esa fecha.
- Miedo a los delincuentes (escelerofobia): Temor intenso a la delincuencia y a las personas malas, que lleva a evitar salir o a desconfiar de todos.
- Miedo a las sombras (esciofobia): Ansiedad ante las sombras, propias o ajenas, sobre todo de noche o cuando parecen moverse.
- Miedo a la luna (selenofobia): Ansiedad al mirar la luna, sobre todo la luna llena, o al pensar en su tamaño y su influencia.
- Miedo al algodón (sidonglobofobia): Rechazo intenso a las bolitas de algodón, su textura o el sonido al apretarlas o estirarlas.
- Miedo a la velocidad (tacofobia): Temor intenso a ir rápido en auto, tren o atracciones, con sensación de pérdida de control.
- Miedo a ciertas telas (textofobia): Rechazo intenso a tocar o usar ciertas telas, por su textura, que lleva a limitar mucho la ropa.
- Miedo al calor (termofobia): Temor intenso al calor o a las altas temperaturas, que lleva a evitar el verano, el sol o los lugares cerrados.
- Miedo al queso (turofobia): Rechazo intenso al queso, a su olor, aspecto o textura, incluso cuando está en la misma mesa.
- Miedo a la ropa (vestifobia): Malestar intenso al usar ropa o ciertas prendas, por su roce, presión o textura sobre la piel.
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Cuándo buscar ayuda
Si alguno de estos miedos está afectando tu trabajo, tus estudios, tus relaciones o tu salud, habla con un médico o con un profesional de salud mental. Las fobias suelen responder bien a la ayuda adecuada. En una emergencia, llama al número de emergencias de tu país.
