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Hay personas que cambian de asiento en el transporte para no ver a alguien masticar chicle, o que miran debajo de la mesa antes de apoyar las manos. Otras sienten náuseas al ver un chicle pegado en la calle y prefieren no comentarlo, porque saben que a los demás les parece un detalle sin importancia.
Cómo es este miedo
La chiclefobia es un miedo o rechazo intenso y persistente al chicle, también llamado goma de mascar. Hay poca investigación sobre este miedo en concreto, así que se entiende mejor como una fobia específica: un miedo desproporcionado ante algo que representa poco o ningún peligro real. A mucha gente le desagrada pisar un chicle. En la fobia, la reacción es mucho más intensa, aparece incluso al imaginarlo y lleva a evitar lugares y situaciones cotidianas.
En este miedo se mezclan a menudo la ansiedad y el asco. Para algunas personas, lo peor es ver a alguien masticar o hacer globos. Para otras, es el sonido de la masticación, la idea de tocar sin querer un chicle usado o que se les pegue en la ropa o el pelo. Cuando la molestia se centra sobre todo en el ruido de masticar y provoca más irritación o enojo que miedo, puede tratarse de misofonía, una sensibilidad intensa a ciertos sonidos que se describe aparte de las fobias.
Desencadenantes comunes
- Ver a alguien masticar chicle
- El ruido de masticar con la boca abierta
- Ver hacer globos o estirar el chicle
- Chicles pegados debajo de mesas y asientos
- Manchas de chicle en aceras o veredas
- Que alguien se saque el chicle de la boca
- La idea de que se pegue en el pelo o la ropa
Dónde aparece
- Salones de clase y oficinas
- Transporte público
- Cines y salas de espera
- Bancas de parques y plazas
- Restaurantes y cafeterías
- La caja del supermercado, donde se exhiben los chicles
- Reuniones con amigos o compañeros
Síntomas
En el cuerpo
- Náuseas o arcadas
- Escalofríos o piel de gallina
- Corazón acelerado
- Sudoración
- Ganas urgentes de alejarse
En la mente
- Asco intenso al pensar en el chicle
- Miedo a tocar uno sin darse cuenta
- Dificultad para concentrarse si alguien mastica cerca
- Irritación difícil de controlar
- Vergüenza por reaccionar así ante algo pequeño
Lo que la persona suele hacer
- Revisar mesas y asientos antes de sentarse
- Cambiarse de lugar o salir de la sala
- Mirar el suelo al caminar para no pisar chicles
- Pedir a otras personas que dejen de masticar
- Lavarse las manos o limpiar la ropa más de lo necesario
- Callar el miedo para que no lo tomen a broma
Qué causa este miedo
No se conoce una causa única. Lo que se sabe de las fobias específicas apunta a varios factores que pueden sumarse: una experiencia desagradable, como un chicle pegado en el pelo durante la infancia, haber visto a alguien de la familia reaccionar con mucho asco, antecedentes familiares de ansiedad o un temperamento más sensible. En este miedo el asco pesa mucho, y el chicle usado reúne cosas que a mucha gente le resultan desagradables: saliva, una textura pegajosa y la sensación de suciedad. Cuando la persona evita todo lo relacionado con el chicle, la mente no tiene ocasión de comprobar que puede tolerarlo, y el rechazo se mantiene o crece con el tiempo.
Cómo puede afectar tu vida
El chicle está en muchos lugares de la vida diaria. Hay quien elige asiento según quién está masticando, se distrae en clase o en el trabajo, o deja de ir al cine o a ciertos lugares. También puede generar roces con compañeros, con la pareja o con la familia, sobre todo si el miedo lleva a pedir a otros que no mastiquen. Muchas personas guardan silencio por vergüenza o porque temen que se burlen, y eso hace que el malestar se viva en soledad.
Qué puede ayudar en el día a día
- Ponerle nombre a lo que sientes, ya sea asco, miedo o irritación, para entender mejor qué lo dispara
- Practicar una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra, cuando el malestar sube
- Si lo que más molesta es el ruido, usar auriculares con música o un sonido de fondo suave
- Explicar con calma a las personas cercanas lo que te pasa, en lugar de reaccionar con enojo en el momento
- Reducir poco a poco las comprobaciones de mesas y asientos, a tu ritmo y sin forzarte
Cuándo buscar ayuda
Conviene buscar ayuda si el miedo te hace evitar clases, trabajo, transporte o reuniones, si pasas mucho tiempo revisando y limpiando, o si la irritación con el ruido de masticar está dañando tus relaciones. Un médico, tu centro de salud o un profesional de salud mental pueden valorar si se trata de una fobia específica, de misofonía o de otra forma de ansiedad. Las fobias específicas suelen responder bien a la terapia cognitivo-conductual con exposición gradual, siempre guiada por un profesional. Si el malestar te deja triste o aislado, también puedes contactar una línea de ayuda emocional de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo al chicle, suele usarse para explorar de dónde viene el rechazo y para ensayar en la imaginación situaciones cotidianas, como sentarse en una sala donde alguien mastica, hasta que resulten más manejables. También se usa para suavizar la reacción automática de asco y alarma que aparece al ver o escuchar el chicle. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿La chiclefobia es una fobia real?
No tiene un diagnóstico con nombre propio y hay poca investigación sobre ella. Aun así, cuando el miedo o el rechazo al chicle es intenso, dura en el tiempo y lleva a evitar situaciones normales, encaja en lo que se conoce como fobia específica, y se puede trabajar.
¿Por qué me da tanto asco ver a alguien masticar chicle?
El asco es una reacción natural ante cosas que el cerebro asocia con suciedad, y el chicle usado combina saliva y una textura pegajosa. En algunas personas esa reacción se vuelve muy fuerte, a veces después de una mala experiencia. El asco y el miedo son emociones distintas, pero en esta fobia suelen ir juntos.
¿El miedo al chicle es lo mismo que la misofonía?
No siempre. La misofonía es una sensibilidad intensa a ciertos sonidos, como masticar, que suele provocar irritación, enojo o asco. La chiclefobia gira más en torno al chicle en sí, también cuando no hace ruido. A veces se dan juntas, y un profesional puede ayudarte a distinguirlas.
¿Se puede superar el miedo al chicle?
Sí. Las fobias específicas suelen responder bien a la ayuda adecuada, sobre todo a la terapia cognitivo-conductual con exposición gradual guiada por un profesional. Las técnicas de relajación o la hipnoterapia pueden complementar ese trabajo, y buscar apoyo pronto suele facilitar el proceso.
Más información
Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas · VICE en español: Tengo chiclefobia · Cleveland Clinic: Misophonia
