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Hay personas que suben ocho pisos por la escalera para no entrar en un ascensor, aunque lleguen agotadas a la oficina o a la consulta del médico. Otras sí lo usan, pero contienen la respiración, miran fijamente el número de cada piso y solo se relajan cuando se abren las puertas.
Cómo es este miedo
El miedo a los ascensores, o elevadores, es un miedo intenso y persistente a usarlos, aunque la persona sepa que el riesgo real es bajo. Se considera una fobia específica de tipo situacional. Sentir algo de incomodidad en una cabina pequeña y llena de gente es común y pasa al salir. En la fobia, la ansiedad empieza antes de pulsar el botón, a veces llega a ser un ataque de pánico, y la persona busca siempre la escalera aunque le cueste tiempo y esfuerzo.
El ascensor reúne varios miedos a la vez, y por eso pocas veces tiene un único foco. Para algunas personas, lo central es el espacio cerrado y la idea de no poder salir, lo que lo acerca mucho a la claustrofobia. Para otras, es quedar atrapadas entre dos pisos, que la cabina caiga o la altura que se ve desde un ascensor de vidrio. También hay quien teme sobre todo tener un ataque de pánico delante de desconocidos, sin poder escapar.
Desencadenantes comunes
- Las puertas que se cierran
- Una cabina pequeña o sin ventanas
- Un ascensor lleno de gente
- Sacudidas, ruidos o frenazos
- Una pausa entre dos pisos
- Luces que parpadean
- Ascensores de vidrio o panorámicos
- Edificios muy altos
- Quedar al fondo, lejos de la puerta
- Noticias o películas sobre ascensores que caen
Dónde aparece
- Edificios de oficinas y de viviendas
- Hospitales y consultorios médicos
- Hoteles
- Estacionamientos subterráneos
- Estaciones de metro y centros comerciales
- Miradores y torres turísticas
- Visitas a personas que viven en pisos altos
- Entrevistas y reuniones de trabajo
Síntomas
En el cuerpo
- Corazón acelerado mientras se espera el ascensor
- Sensación de que falta el aire en la cabina
- Sudor y calor repentino
- Temblores o piernas flojas
- Mareo o inestabilidad con el movimiento
- Opresión en el pecho
En la mente
- Pensar una y otra vez qué pasaría si se detiene
- Imaginar que la cabina cae
- Sensación de estar atrapado sin salida
- Miedo a desmayarse o perder el control
- Contar los segundos hasta que se abran las puertas
- Temor a quedar en ridículo delante de otros
Lo que la persona suele hacer
- Subir y bajar siempre por la escalera
- Esperar a que llegue un ascensor vacío
- Quedarse junto a la puerta mirando los números
- Usarlo solo si va acompañada
- Rechazar citas o viviendas en pisos altos
- Buscar el botón de alarma antes de que se cierren las puertas
Qué causa este miedo
Quedarse atrapado en un ascensor, aunque sea unos minutos, es un punto de partida frecuente, igual que un frenazo brusco, un viaje con sacudidas o haber tenido un ataque de pánico dentro de uno. También influye escuchar la mala experiencia de otra persona y las películas que muestran ascensores que caen o gente encerrada. Para quien ya tiene miedo a los espacios cerrados, a las alturas o a no poder escapar, el ascensor junta todo en un mismo lugar. Los antecedentes personales o familiares de ansiedad pueden hacer a una persona más propensa. Subir por la escalera da un alivio inmediato, pero ese alivio confirma la idea de que el ascensor era peligroso y mantiene vivo el miedo.
Cómo puede afectar tu vida
Evitar los ascensores puede parecer un detalle, hasta que hay que ir a una consulta en el piso doce, visitar a un familiar en el hospital o trabajar en un edificio alto. Hay quien llega agotado a reuniones importantes, quien rechaza empleos o viviendas por la altura y quien pide a otros que bajen a buscarlo. Para quienes tienen problemas de movilidad, o van con niños pequeños o equipaje, la escalera no siempre es una opción, y el miedo puede limitar mucho adónde ir.
Qué puede ayudar en el día a día
- Informarte sobre cómo funcionan los ascensores, por ejemplo que las cabinas tienen ventilación, para que la mente tenga datos en los que apoyarse
- Saber de antemano qué hacer si uno se detiene: pulsar el botón de alarma, hablar por el intercomunicador y esperar sin forzar las puertas
- Practicar a diario una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra, y usarla durante el trayecto
- Empezar por pasos pequeños, como subir un solo piso acompañado en un ascensor que conoces, y avanzar a tu ritmo
- Fijar la atención en algo concreto durante el viaje, como contar respiraciones o describir en silencio lo que ves
Cuándo buscar ayuda
Conviene buscar ayuda si el miedo te hace rechazar trabajos, citas médicas o lugares donde vivir, o si con solo ver un ascensor tienes ataques de pánico. Habla con un médico, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental. Si el miedo también aparece en túneles, en el transporte lleno o en otros lugares cerrados, coméntalo, porque puede formar parte de una claustrofobia o de un problema de pánico que también tiene tratamiento. Si alguna vez quedas atrapado y nadie responde a la alarma, llama al número de emergencias de tu país y espera al personal técnico.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a los ascensores, suele usarse para revisar la experiencia que lo inició, como haber quedado atrapado, y para ensayar en la imaginación el trayecto completo, desde pulsar el botón hasta que se abren las puertas, hasta que parezca posible. También se usa para calmar la reacción automática de alarma que se dispara al cerrarse las puertas o con una sacudida. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿Cómo se llama el miedo a los ascensores?
No hay un término técnico de uso extendido para este miedo. Se considera una fobia específica de tipo situacional y muchas veces está muy ligado a la claustrofobia, el miedo a los espacios cerrados. Más que el nombre, importa cuánto limita tu día a día.
¿Se puede acabar el aire dentro de un ascensor?
Las cabinas tienen ventilación, así que el aire no se acaba aunque el ascensor se detenga un rato. La sensación de ahogo suele venir de la propia ansiedad, que acelera la respiración. Respirar despacio, alargando la salida del aire, ayuda a calmarla.
¿Qué hago si me quedo atrapado en un ascensor?
Mantén la calma en lo posible, pulsa el botón de alarma y usa el intercomunicador para avisar. No intentes abrir las puertas a la fuerza ni salir por tu cuenta, porque puedes hacerte daño. Si nadie responde, llama al número de emergencias de tu país y espera al personal técnico.
¿Es lo mismo el miedo a los ascensores que la claustrofobia?
No siempre. En muchas personas el miedo al ascensor es una forma de claustrofobia, pero en otras el centro es la caída, la altura o tener un ataque de pánico sin poder salir. Si el miedo aparece en muchos lugares cerrados, conviene comentarlo con un profesional de salud mental.
¿Cómo perder el miedo a los ascensores?
Suele ayudar ir paso a paso, con trayectos cortos y acompañados, y practicar la respiración lenta. La exposición gradual, en la que la persona se acerca al ascensor poco a poco siguiendo una lista de situaciones, se usa con buenos resultados en este tipo de miedo, y la terapia cognitivo-conductual trabaja los pensamientos que lo alimentan.
Más información
Mayo Clinic en español: Fobias específicas, síntomas y causas · Universidad de Jaén: Intervención psicológica en un caso de fobia específica a los ascensores · Alcaldía de Bogotá: Qué hacer si te quedas atrapado en un ascensor · La Gaceta: Los motivos por los que algunas personas odian subirse a los ascensores, según la psicología
