In English: read about this fear on Phobia Guru.
Hay personas que dejan pasar dos o tres trenes en el andén antes de animarse a subir, o que se bajan antes de su estación porque sienten que no pueden respirar. Otras han reorganizado su vida entera, desde el trabajo hasta las visitas a la familia, para no tener que viajar en tren ni en metro.
Cómo es este miedo
La siderodromofobia es un miedo intenso y persistente a los trenes y a viajar en ellos. Puede incluir el metro, los andenes, los túneles y hasta cruzar las vías. Sentirse algo incómodo en un vagón lleno es muy común. En la fobia, el miedo es desproporcionado frente al riesgo real, empieza antes del viaje y lleva a evitar el tren aunque sea la opción más práctica. No figura como un diagnóstico aparte; se considera una fobia específica de tipo situacional, del mismo grupo que el miedo a volar o a conducir.
El nombre viene del griego y significa algo así como miedo al camino de hierro. Los temores ligados al tren ya se describían en el siglo XIX, cuando los primeros viajes despertaban miedo a los descarrilamientos y a quedar encerrado en un compartimento. Hoy el foco cambia de una persona a otra. Para algunas, lo central es sentirse atrapadas entre una estación y otra. Para otras, es la velocidad, el ruido, la multitud o el borde del andén. Muchas temen sobre todo tener un ataque de pánico dentro del vagón, rodeadas de desconocidos y sin poder bajarse.
Desencadenantes comunes
- El cierre de las puertas del vagón
- El momento en que el tren arranca
- Una parada larga entre dos estaciones
- La entrada a un túnel
- Vagones llenos y sin asiento
- El ruido y el aire de un tren que pasa a toda velocidad
- Estar cerca del borde del andén
- Noticias sobre accidentes de tren
Dónde aparece
- Estaciones de tren y de metro
- Andenes y escaleras de acceso
- Dentro del vagón, sobre todo en las horas de más gente
- Túneles y tramos subterráneos
- Trenes de larga distancia o nocturnos
- El trayecto diario al trabajo o a la escuela
- Cruces de vías en la calle
Síntomas
En el cuerpo
- Corazón acelerado cuando se cierran las puertas
- Presión en el pecho o sensación de falta de aire
- Sudor y manos frías
- Mareo o sensación de inestabilidad
- Náuseas o un nudo en el estómago
- Piernas temblorosas en el andén
En la mente
- Sensación de estar atrapado y sin salida
- Miedo a tener un ataque de pánico delante de otros
- Miedo a que el tren se quede detenido en un túnel
- Imaginar un accidente o un descarrilamiento
- Miedo a caer o a ser empujado hacia las vías
Lo que la persona suele hacer
- Elegir otros transportes aunque el trayecto sea mucho más largo
- Quedarse de pie junto a la puerta
- Mantenerse lejos del borde del andén
- Viajar solo fuera de las horas de más gente
- Subir al tren únicamente con una persona de confianza
- Rechazar trabajos o planes que exijan ir en tren
Qué causa este miedo
Muchas veces el miedo empieza con un momento difícil, como un ataque de pánico dentro de un vagón, quedar detenido en un túnel, un empujón en un andén lleno o presenciar un accidente. A partir de ahí, la mente asocia el tren con peligro y espera que se repita. En algunas personas, el problema de fondo es sentirse encerradas sin control, porque no se puede bajar hasta la próxima estación. Tener antecedentes personales o familiares de ansiedad puede influir, y el miedo también se aprende al ver la angustia de alguien cercano. Evitar el tren da alivio en el momento, pero cada viaje que se deja de hacer vuelve el siguiente un poco más difícil.
Cómo puede afectar tu vida
En muchas ciudades, el tren y el metro son la forma más rápida de moverse, así que este miedo puede pesar mucho. Hay quien pasa horas extra en trayectos más largos, gasta más en transporte o rechaza trabajos y estudios porque no puede llegar sin subir a un vagón. También puede limitar las vacaciones y las visitas a la familia, y traer frustración o vergüenza cuando los demás no entienden el problema. Si notas que el miedo te aísla o que la tristeza crece, habla con alguien de confianza; una línea de ayuda emocional de tu país también puede escucharte.
Qué puede ayudar en el día a día
- Empezar con trayectos cortos, de una o dos estaciones, en horarios de poca gente, e ir alargándolos a tu ritmo
- Practicar una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra, sobre todo cuando se cierran las puertas
- Planear la ruta con anticipación para reducir las sorpresas
- Llevar música, un pódcast o un libro para ocupar la atención durante el viaje
- Esperar siempre detrás de la línea de seguridad del andén
Cuándo buscar ayuda
Conviene buscar ayuda si el miedo limita dónde puedes trabajar, estudiar o vivir, te impide ver a tu familia o te provoca ataques de pánico. Si empezó después de un accidente o un incidente en el tren y tienes recuerdos que vuelven sin control o pesadillas, puede tratarse de estrés postraumático, que tiene tratamiento. Habla con un médico, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a los trenes, suele usarse para identificar qué parte del viaje dispara el miedo, ya sea el cierre de las puertas, el túnel o el andén, y para ensayar el trayecto completo en la imaginación hasta que parezca posible. También se usa para calmar la reacción automática de alarma que aparece al entrar en la estación o cuando el tren se detiene entre dos paradas. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica ni psicológica, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la siderodromofobia?
Es el nombre que recibe el miedo intenso y persistente a los trenes o a viajar en ellos, incluido el metro. Cuando el miedo es mucho mayor que el riesgo real y lleva a evitar el tren de forma habitual, los especialistas lo consideran una fobia específica de tipo situacional.
¿Por qué el tren o el metro agobian más que otros transportes?
En un tren normalmente no puedes bajarte hasta la próxima estación, y los túneles o los tramos largos entre paradas aumentan esa sensación de no tener salida. Para quien teme quedarse atrapado o tener un ataque de pánico, esos minutos pueden sentirse mucho más largos de lo que son.
¿El miedo al metro es lo mismo que la claustrofobia?
No siempre. En algunas personas el centro es el encierro, pero en otras es el borde del andén, el ruido, la velocidad o la multitud, o una mezcla de todo. Muchas veces aparece junto con la claustrofobia o la agorafobia, y entender qué parte pesa más ayuda a saber qué trabajar.
¿El miedo a los trenes tiene que ver con los ataques de pánico?
Con frecuencia, sí. Un ataque de pánico dentro de un vagón puede dejar un miedo fuerte a que vuelva a pasar en el mismo lugar. Si los ataques aparecen también en otras situaciones, conviene comentarlo con un médico o un profesional de salud mental.
¿Cómo perder el miedo a viajar en tren?
Suele ayudar ir paso a paso, con trayectos cortos y tranquilos que se van alargando, y practicar la respiración lenta. Cuando el miedo es fuerte, la terapia cognitivo-conductual con exposición gradual es uno de los enfoques más usados para las fobias específicas, y la hipnoterapia es otra opción que algunas personas eligen.
Más información
Wikipedia: Fear of trains · Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas · MedlinePlus: Fobia específica o simple
