In English: medical phobias on Phobia Guru.
Algunas fobias giran en torno al propio cuerpo y al cuidado de la salud: agujas, sangre, consultas, hospitales, medicamentos o la idea de enfermarse. Para quien lo vive, el miedo puede ser tan fuerte que lleva a posponer chequeos, vacunas y tratamientos.
A continuación están las fobias de este grupo, cada una con su nombre común, su término técnico y una breve descripción de cómo suele presentarse. Esta página ofrece información general y no reemplaza una evaluación: cualquier síntoma físico real debe revisarlo un médico.
Los miedos de esta categoría
- Miedo a envejecer (gerascofobia): Preocupación intensa por el paso de los años, los cambios en el cuerpo y la idea de perder autonomía con la edad.
- Miedo a tener mal aliento (halitofobia): Temor constante a tener mal aliento, que lleva a evitar conversaciones de cerca y a revisar el aliento muchas veces al día.
- Miedo a bañarse (ablutofobia): Miedo a bañarse o lavarse, que puede tener que ver con el agua, la ducha o el propio momento del baño.
- Miedo a la sangre (hemofobia): Malestar fuerte al ver sangre, propia o ajena, que en algunas personas viene con mareo o desmayo.
- Miedo a ser enterrado vivo (tafofobia): Temor a quedar atrapado bajo tierra aún con vida, a menudo ligado al miedo a los lugares cerrados y a perder el control.
- Miedo al cáncer (carcinofobia): Preocupación persistente por tener o desarrollar cáncer sin señales concretas; los síntomas reales debe revisarlos un médico.
- Miedo a atragantarse (pseudodisfagia): Miedo a atragantarse, que puede volver tensa la hora de comer y llevar a evitar algunas texturas.
- Miedo a enfermarse (nosofobia): Miedo a enfermarse, con atención constante a las sensaciones del cuerpo; los síntomas reales debe revisarlos un médico.
- Miedo a los cadáveres (necrofobia): Malestar fuerte ante animales muertos, cadáveres u objetos ligados a funerales y cementerios.
- Miedo al covid (coronafobia): Miedo intenso a contagiarse de covid, que puede continuar aun cuando la rutina alrededor ya volvió a la normalidad.
- Miedo a la muerte (tanatofobia): Angustia persistente ante la idea del final de la vida, propia o de seres queridos, que vuelve en momentos de silencio.
- Miedo al dentista (odontofobia): Miedo a ir al dentista, que puede tener que ver con el ruido de la fresa, el sillón o la sensación de no tener el control.
- Miedo a los médicos (iatrofobia): Miedo a los médicos y a las consultas, que lleva a posponer chequeos y evitar el consultorio aun cuando algo debe revisarse.
- Miedo a desmayarse (astenofobia): Miedo a desmayarse o perder el conocimiento en público, con atención constante a señales de mareo y debilidad.
- Miedo a la comida (cibofobia): Temor relacionado con la comida, por ejemplo a que esté en mal estado, que puede volver las comidas tensas y llenas de dudas.
- Miedo a engordar (obesofobia): Miedo intenso a engordar, que puede ocupar mucho espacio en los pensamientos y pesar en la relación con el propio cuerpo.
- Miedo a los gérmenes (misofobia): Miedo a los gérmenes y a la suciedad, que puede llevar a lavarse las manos con mucha frecuencia y evitar tocar superficies.
- Miedo a volverse loco (agateofobia): Miedo a perder el control de la propia mente, que suele aparecer en momentos de mucha ansiedad.
- Miedo a sufrir un infarto (cardiofobia): Miedo a sufrir un infarto, con atención constante a los latidos; los síntomas reales en el pecho debe revisarlos un médico.
- Miedo a los hospitales (nosocomefobia): Miedo al ambiente de hospital, al olor, a los pasillos y a la espera, que puede llevar a evitar visitas y atenciones médicas.
- Miedo a lastimarse (traumatofobia): Miedo a lastimarse o sufrir un accidente, que puede hacer que la persona evite deportes, viajes y tareas cotidianas.
- Miedo a los medicamentos (farmacofobia): Miedo a tomar medicamentos, a menudo ligado al temor a efectos secundarios o a reacciones inesperadas.
- Miedo a los hongos y al moho (micofobia): Miedo o asco intenso hacia los hongos y el moho, que puede surgir al ver manchas en paredes, ropa o alimentos.
- Miedo a moverse (kinesiofobia): Miedo a moverse por temor a sentir dolor o a lesionarse de nuevo, que puede aparecer después de lesiones o cirugías.
- Miedo a las agujas (tripanofobia): Miedo a las agujas, las inyecciones y los análisis de sangre, que puede causar mareo y llevar a posponer vacunas o consultas.
- Miedo a la desnudez (gimnofobia): Incomodidad intensa con la desnudez, propia o ajena, en vestidores, consultas o incluso en casa.
- Miedo al dolor (algofobia): Miedo a sentir dolor, que puede llevar a evitar consultas, ejercicio o cualquier situación en la que el dolor parezca posible.
- Miedo a ser envenenado (toxicofobia): Miedo a ser envenenado, que puede generar desconfianza hacia bebidas, medicamentos, productos de limpieza o comida ajena.
- Miedo a los objetos puntiagudos (aicmofobia): Miedo a los objetos con punta, como cuchillos, tijeras, agujas y lápices, incluso cuando están guardados.
- Miedo a vomitar (emetofobia): Miedo a sentirse mal del estómago o a ver a alguien vomitar, que puede mantener a la persona siempre en alerta.
- Miedo a dormir (hipnofobia): Miedo a quedarse dormido, ligado a pesadillas o a la sensación de perder el control durante la noche.
- Miedo a la cirugía (tomofobia): Miedo a someterse a una cirugía, que puede tener que ver con la anestesia, la recuperación y la sensación de ceder el control.
- Miedo a tragar (fagofobia): Miedo a tragar, que puede volver tensos los momentos de comer, beber agua o tomar una pastilla.
- Miedo a ser tocado (hafefobia): Incomodidad intensa al ser tocado, incluso en gestos simples como un apretón de manos o un abrazo de alguien conocido.
- Miedo a las vacunas: Miedo al momento de la vacuna, al pinchazo o a posibles reacciones, que puede llevar a posponer la aplicación.
Otros miedos menos comunes
Estos miedos son menos frecuentes y hay menos investigación sobre ellos, pero para quien los vive pueden ser igual de difíciles.
- Miedo a los ácaros (acarofobia): Temor intenso a los ácaros o a la picazón, con revisiones constantes de la piel y sensación de que algo camina por el cuerpo.
- Miedo a perder la memoria (amnesifobia): Preocupación intensa por olvidar cosas o desarrollar amnesia o demencia, con revisiones constantes de la propia memoria.
- Miedo a los rasguños (amicofobia): Temor a sufrir rasguños o arañazos, de animales o de objetos, y a que se infecten o dejen marcas.
- Miedo a la amputación (apotemnofobia): Temor intenso a perder un brazo o una pierna, por un accidente o una cirugía, y a la idea misma de una amputación.
- Miedo al olor corporal (bromidrosifobia): Preocupación intensa por oler mal, que lleva a lavarse en exceso, usar mucho perfume o evitar el contacto cercano.
- Miedo a las heces (coprofobia): Rechazo intenso a ver, oler o tocar heces, que puede dificultar ir al baño, cambiar pañales o limpiar.
- Miedo a defecar con dolor (defecaloesiofobia): Temor a que ir al baño cause dolor, que lleva a aguantar las ganas y puede empeorar el estreñimiento.
- Miedo a las enfermedades de la piel (dermatofobia): Preocupación intensa por contraer una enfermedad de la piel, con revisiones frecuentes de manchas o granos.
- Miedo a la diabetes (diabetofobia): Temor intenso a desarrollar diabetes, con controles repetidos o restricciones extremas en la comida.
- Miedo a beber alcohol (dipsofobia): Temor intenso a beber alcohol o a perder el control al hacerlo, que puede llevar a evitar reuniones sociales.
- Miedo a sangrar por la nariz (epistaxiofobia): Temor intenso a que sangre la nariz, propia o ajena, a menudo ligado al miedo a la sangre o a desmayarse.
- Miedo a la fiebre (febrifobia): Preocupación intensa ante la fiebre, propia o de los hijos, con controles de temperatura muy frecuentes.
- Miedo a la rabia (lisofobia): Temor intenso a contraer la rabia o a perder el control mental, que lleva a evitar animales o mordeduras.
- Miedo a la meningitis (meningitofobia): Temor intenso a sufrir meningitis u otra enfermedad cerebral, con atención constante a dolores de cabeza.
- Miedo a la menstruación (menofobia): Temor intenso a la menstruación, propia o ajena, al sangrado o al dolor que puede acompañarla.
- Miedo a los parásitos (parasitofobia): Temor intenso a contraer parásitos, con revisiones constantes del cuerpo, la comida o el entorno.
- Miedo a los piojos (pediculofobia): Temor intenso a los piojos, con picazón y revisiones constantes del pelo, sobre todo en familias con niños.
- Miedo a quedarse calvo (falacrofobia): Preocupación intensa por perder el pelo, con revisiones constantes del cuero cabelludo y del cabello que cae.
- Miedo a quedar paralizado (cuadriplejifobia): Temor intenso a sufrir una lesión que paralice brazos y piernas, que lleva a evitar deportes o actividades.
- Miedo a la radiación (radiofobia): Temor intenso a la radiación y a los rayos X, que puede llevar a evitar estudios médicos necesarios.
- Miedo a las arrugas (ritifobia): Preocupación intensa por la aparición de arrugas, con revisiones frecuentes en el espejo y rutinas excesivas.
- Miedo a la sarna (escabiofobia): Temor intenso a contagiarse de sarna, con picazón y revisiones constantes de la piel.
- Miedo a contagiar a otros (tapinofobia): Temor intenso a transmitir una enfermedad a otras personas, que lleva a aislarse o a lavarse en exceso.
- Miedo a tener un bebé con malformaciones (teratofobia): Preocupación intensa durante el embarazo o antes de él por que el bebé nazca con una malformación.
- Miedo al tétanos (tetanofobia): Temor intenso a contraer tétanos por cortes o clavos oxidados, con consultas médicas repetidas.
- Miedo a temblar (tremofobia): Temor a que tiemblen las manos o el cuerpo, sobre todo delante de otros, que aumenta el propio temblor.
- Miedo a orinar (urofobia): Temor intenso a orinar o a la orina, a veces ligado a dolor o a no poder hacerlo en baños públicos.
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Cuándo buscar ayuda
Si alguno de estos miedos está afectando tu trabajo, tus estudios, tus relaciones o tu salud, habla con un médico o con un profesional de salud mental. Las fobias suelen responder bien a la ayuda adecuada. En una emergencia, llama al número de emergencias de tu país.
