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Hay personas que cancelan una y otra vez una cita médica porque temen que la prueba o el tratamiento duela. Otras, después de una lesión, dejan de hacer movimientos cotidianos por miedo a que vuelva el dolor, y cada molestia nueva las mantiene en alerta durante horas.
Cómo es este miedo
La algofobia, también llamada agliofobia, es un miedo intenso y persistente a sentir dolor físico. Evitar el dolor es una reacción natural que protege al cuerpo. En la algofobia, el miedo va más allá de la prudencia: aparece mucho antes de que haya dolor, es desproporcionado frente al riesgo real y empieza a limitar la vida diaria, desde las citas médicas hasta la forma de moverse.
Puede centrarse en situaciones concretas, como inyecciones, tratamientos dentales, cirugías o el parto, o en el propio cuerpo, cuando cualquier sensación nueva se vive como señal de algo grave. Es más frecuente en personas que han pasado por una lesión o por un dolor que duró mucho tiempo, y a menudo se cruza con el miedo a las agujas, al dentista, a los hospitales o a enfermar. Cuando el miedo se centra en moverse por temor a lastimarse o a que vuelva el dolor, los profesionales a veces lo llaman kinesiofobia.
Desencadenantes comunes
- Citas médicas o dentales
- Inyecciones y análisis de sangre
- Hacer ejercicio o cargar peso
- Una molestia o sensación nueva en el cuerpo
- Historias de operaciones o tratamientos dolorosos
- Ver lesiones en la televisión o en internet
- Sesiones de fisioterapia o rehabilitación
- Pensar en el parto
- Ver a un ser querido con dolor
- Recordar una lesión del pasado
Dónde aparece
- Consultorios médicos y clínicas dentales
- Hospitales y salas de urgencias
- Laboratorios de análisis
- Gimnasios y actividades deportivas
- Centros de fisioterapia o rehabilitación
- Tareas de la casa que exigen esfuerzo
- Juegos y actividades con niños
- Paseos largos o salidas con mucho movimiento
Síntomas
En el cuerpo
- Músculos tensos o rígidos
- Corazón acelerado antes de una cita o un procedimiento
- Sudoración
- Mareo o náuseas
- Respiración rápida y superficial
- Temblores
- Moverse con rigidez para proteger una parte del cuerpo
En la mente
- Esperar que el dolor sea insoportable
- Leer cada molestia como señal de que algo empeora
- Estar pendiente del cuerpo todo el tiempo
- Angustia durante días antes de una cita
- Miedo a no poder aguantar o a perder el control
- Recuerdos de lesiones o tratamientos que vuelven una y otra vez
Lo que la persona suele hacer
- Evitar el movimiento o la actividad física
- Posponer o cancelar consultas y tratamientos
- Preguntar una y otra vez si algo va a doler
- Proteger en exceso una parte del cuerpo
- Revisar el cuerpo con frecuencia en busca de molestias
- Buscar en internet qué puede significar cada dolor
Qué causa este miedo
El punto de partida suele ser una experiencia de dolor intenso: una lesión, una operación, un tratamiento que dolió más de lo esperado o un dolor que se prolongó en el tiempo. Ver sufrir a un ser querido también puede dejar huella, y tener antecedentes de ansiedad puede influir. Los psicólogos que trabajan con el dolor describen un círculo conocido como modelo de miedo-evitación: los pensamientos catastróficos sobre el dolor generan miedo y una vigilancia constante del cuerpo, y eso lleva a evitar actividades. Con el tiempo, la falta de movimiento puede traer rigidez y debilidad, y el estrés y el estado de ánimo pueden hacer que el dolor se sienta con más intensidad, lo que a su vez parece confirmar el miedo.
Cómo puede afectar tu vida
La algofobia puede hacer que se pospongan revisiones, análisis o tratamientos necesarios, y que problemas pequeños se compliquen. Hay quien deja el deporte, los paseos o el juego con sus hijos por miedo a lastimarse, y quien vive pendiente de cada sensación del cuerpo. En personas con dolor crónico, el miedo puede sumarse al malestar y limitar todavía más el día a día. Con el tiempo, la vida se va reduciendo, y eso puede afectar el trabajo, las relaciones y el estado de ánimo.
Qué puede ayudar en el día a día
- Contarle a tu médico, dentista o fisioterapeuta que tienes miedo al dolor, para que te expliquen cada paso
- Acordar una señal con la mano para pedir una pausa durante un procedimiento
- Practicar una respiración lenta y aflojar los músculos de forma consciente antes de una cita
- Anotar los pensamientos catastróficos sobre el dolor y escribir al lado una versión más equilibrada
- Retomar la actividad poco a poco, con pasos pequeños acordados con un profesional de salud
Cuándo buscar ayuda
Conviene buscar ayuda si el miedo te hace posponer consultas, pruebas o tratamientos, si has dejado de moverte por temor a lastimarte o si pasas mucho tiempo pendiente de tus sensaciones. Cualquier dolor nuevo, persistente o que te preocupe debe revisarlo un médico, y no dejes un tratamiento indicado sin hablarlo antes con quien lo recetó. Ante un dolor repentino en el pecho o dificultad para respirar, llama al número de emergencias de tu país. Si la ansiedad está afectando tu vida diaria, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental, y si tu ánimo está bajo, puedes buscar apoyo en una línea de ayuda emocional de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo al dolor, suele usarse para entender de dónde viene el miedo y para calmar la reacción de alarma que se dispara antes de una cita, un procedimiento o un movimiento temido. También se usa para ensayar esas situaciones en la imaginación con más calma y para practicar la relajación muscular. Muchas personas reciben además una grabación para escuchar en casa. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica ni el tratamiento del dolor, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la algofobia?
Es un miedo intenso y persistente al dolor físico, que va más allá de la prudencia normal. Se nota cuando el miedo aparece mucho antes de que haya dolor y lleva a evitar citas médicas, tratamientos o movimientos cotidianos.
¿El miedo al dolor puede hacer que duela más?
Puede influir. La tensión muscular, el estrés y estar siempre pendiente del cuerpo pueden hacer que el dolor se sienta con más intensidad, y evitar el movimiento puede traer rigidez. Por eso trabajar el miedo suele formar parte del cuidado del dolor.
¿En qué se diferencia del miedo a las agujas?
El miedo a las agujas se centra en las inyecciones y los análisis de sangre. La algofobia es más amplia: abarca el miedo al dolor en general, ya sea en citas médicas, tratamientos, lesiones o en el movimiento diario.
¿Debo dejar de hacer ejercicio si tengo miedo a lastimarme?
No sin consultarlo. Un médico o un fisioterapeuta puede valorar tu caso y ayudarte a mantener o retomar la actividad de forma segura y gradual.
¿Cómo superar el miedo al dolor?
Suele ayudar la terapia psicológica, como la terapia cognitivo-conductual o la terapia de aceptación y compromiso, que trabajan los pensamientos catastróficos y la evitación. La respiración lenta, la relajación y hablar del miedo con tu equipo de salud también ayudan.
Más información
Infocop, Consejo General de la Psicología de España: Nuevas tendencias en el tratamiento psicológico del dolor crónico · MedlinePlus en español: Dolor crónico · Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas
