In English: read about this fear on Phobia Guru.
Para algunas personas, basta el olor a desinfectante o el pitido de un monitor para que el corazón se dispare. Otras llevan meses posponiendo una prueba que el médico les pidió, o sienten una angustia enorme cuando un familiar queda hospitalizado y saben que tendrán que ir a verlo.
Cómo es este miedo
La nosocomefobia es un miedo intenso y persistente a los hospitales y, a veces, a las clínicas en general. Sentir algo de inquietud en un hospital es muy común. En la fobia, la angustia aparece mucho antes de llegar, es desproporcionada frente a la situación y lleva a evitar el hospital incluso cuando hace falta atención o cuando alguien querido está hospitalizado.
Muchas veces el miedo no es al edificio, sino a lo que representa: la enfermedad, el dolor, perder el control o recibir una mala noticia. Para algunas personas, el centro está en el olor a antiséptico o en los ruidos de los equipos. Para otras, es la idea de quedarse hospitalizadas sin poder irse, o de revivir un momento difícil. Es frecuente que aparezca junto con otros miedos cercanos, como el miedo a las agujas, a la sangre, a los gérmenes o a los médicos.
Desencadenantes comunes
- Recibir la fecha de una cita o de una operación
- El olor a desinfectante o a alcohol
- El pitido de los monitores
- Las sirenas de las ambulancias
- Ver camillas, sueros y batas en los pasillos
- Ponerse la bata de paciente
- Esperar resultados
- Oír hablar de una cirugía
- Saber que un familiar está hospitalizado
- Escenas de hospitales en series o noticias
Dónde aparece
- La sala de urgencias
- Salas de espera y consultas externas
- Pasillos y habitaciones de hospitalización
- Salas de radiografías y otros estudios de imagen
- Laboratorios para análisis de sangre
- Maternidades y salas de parto
- La entrada del hospital
- Visitas a familiares y amigos hospitalizados
Síntomas
En el cuerpo
- Corazón acelerado al cruzar la entrada
- Sudoración y boca seca
- Mareo
- Náuseas o nudo en el estómago
- Respiración rápida o sensación de falta de aire
- Temblores o tensión muscular
- Pesadillas en los días previos a una cita
En la mente
- Convicción de que van a encontrar algo grave
- Miedo a quedarse hospitalizado y no poder irse
- Recuerdos que vuelven de una mala experiencia en un hospital
- Sensación de estar atrapado
- Miedo a desmayarse o perder el control delante de otros
- Ganas urgentes de salir de ahí
Lo que la persona suele hacer
- Cancelar o posponer citas y pruebas
- Esperar a que un problema empeore antes de buscar atención
- Evitar visitar a familiares hospitalizados
- Ir al hospital solo con una persona en particular
- Salir antes de tiempo de la sala de espera o de una visita
- Pasar horas leyendo en internet sobre una prueba antes de hacérsela
Qué causa este miedo
A menudo el miedo empieza con una experiencia difícil en un hospital: una urgencia, procedimientos dolorosos en la infancia o haber acompañado a un familiar muy enfermo. Los olores, los sonidos y las imágenes de ese momento pueden quedar unidos a la sensación de peligro, de modo que años después el olor a alcohol basta para encender la alarma. Los antecedentes de ansiedad en la familia, otros miedos cercanos o muchas historias de errores médicos en series y noticias también pueden influir. Evitar el hospital da alivio en el momento, pero le enseña a la mente que el lugar es peligroso y mantiene vivo el miedo.
Cómo puede afectar tu vida
El mayor riesgo es retrasar o dejar pasar atención médica que hace falta. Un problema pequeño puede crecer mientras se pospone una cita o una prueba, y cuando la persona por fin llega al hospital suele ser por una urgencia, lo que refuerza el miedo. También pesa en lo emocional: hay quien no logra visitar a su padre o a su madre hospitalizados, o acompañar a su pareja en un parto, y carga después con culpa y tristeza. Otras personas pasan semanas angustiadas antes de una operación programada.
Qué puede ayudar en el día a día
- Preguntar antes en el hospital o la clínica qué va a pasar, cuánto suele durar y adónde tienes que ir
- Escribir tus preguntas antes de la cita para no quedarte en blanco
- Ir con alguien de confianza y llevar algo que te dé calma, como música con auriculares o un libro
- Contarle al personal que tienes miedo, para que te expliquen cada paso con calma
- Practicar en los días previos una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra, y reducir el café y las bebidas energéticas ese día
Cuándo buscar ayuda
Conviene buscar ayuda si el miedo te hace cancelar citas, pruebas u operaciones, o te impide visitar a personas que quieres. No dejes de lado un síntoma que te preocupa por miedo al hospital: los síntomas reales debe revisarlos un médico, y puedes contarle que te cuesta ir para buscar juntos la forma más llevadera. Ante un dolor fuerte en el pecho, dificultad para respirar u otra urgencia, llama al número de emergencias de tu país. Si la ansiedad está afectando tu vida diaria, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental. Si además notas el ánimo muy bajo, puedes llamar a una línea de ayuda emocional de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a los hospitales, suele usarse para entender qué representa el hospital para la persona y para restar fuerza a los recuerdos difíciles ligados a ciertos olores, sonidos o momentos vividos allí. También se usa para ensayar en la imaginación una visita completa, desde la entrada hasta la salida, y para prepararse con calma antes de una cita o una operación programada. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la nosocomefobia?
Es un miedo intenso y persistente a los hospitales, mucho más fuerte que la incomodidad que casi todo el mundo siente en ellos. Se considera una fobia cuando la angustia es desproporcionada, dura en el tiempo y lleva a evitar citas, pruebas o visitas, incluso cuando hacen falta.
¿Por qué me da ansiedad el olor de los hospitales?
El olfato está muy ligado a la memoria. Si viviste un momento difícil en un hospital, el olor a desinfectante o a alcohol puede quedar asociado a esa experiencia y disparar la alarma años después, antes de que pienses en nada. Esa asociación puede debilitarse con el tiempo y con la ayuda adecuada.
¿Es normal tener miedo a quedarse hospitalizado?
Sí, es una preocupación muy común: estar lejos de casa, depender de otros y no saber cuánto tiempo pasará inquieta a casi cualquiera. Se vuelve un problema cuando ese miedo te lleva a evitar la atención que necesitas. Hablarlo con tu médico y preguntar qué esperar suele ayudar.
¿Conviene decirle al personal del hospital que tengo miedo?
Por lo general, sí. El personal de salud atiende a muchas personas nerviosas y, si lo sabe, puede explicarte cada paso, darte más tiempo o dejar que te acompañe alguien cuando sea posible. Decirlo no te hace parecer débil y suele hacer la visita más llevadera.
¿Cómo perder el miedo a los hospitales?
Suele funcionar ir paso a paso, con ayuda profesional cuando el miedo es fuerte. La terapia cognitivo-conductual y la exposición gradual, que acerca a la persona poco a poco al hospital de forma controlada, son enfoques habituales, y algunas personas también recurren a la hipnoterapia. Mientras tanto, no dejes de lado la atención médica que necesitas.
Más información
Cleveland Clinic: Nosocomephobia (fear of hospitals) · BBC Mundo en La Prensa: Cómo es vivir con nosocomefobia, una de las fobias más comunes · Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas
