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Un latido que se salta, una punzada en el pecho o el corazón golpeando después de subir una escalera pueden bastar para que aparezca la pregunta: ¿y si es un infarto? Para algunas personas, la duda se va en un rato. Para otras, vuelve una y otra vez, aunque los estudios del corazón hayan salido bien.
Cómo es este miedo
La cardiofobia es un miedo intenso, persistente y desproporcionado a sufrir un infarto o a tener una enfermedad del corazón. Prestar atención a un dolor en el pecho es sensato, y cualquier síntoma nuevo merece que lo revise un médico. En la cardiofobia, la persona vive pendiente de su corazón, interpreta cada latido como una amenaza y sigue con miedo aunque los estudios digan que su corazón está sano.
Este miedo está muy ligado a los ataques de pánico. Una crisis de ansiedad puede producir palpitaciones, presión en el pecho, falta de aire, hormigueo y mareo, sensaciones que se parecen mucho a las de un problema cardíaco. Hay quien llega a urgencias convencido de estar sufriendo un infarto y sale con la noticia de que fue ansiedad, un alivio que dura poco. Se parece al trastorno de ansiedad por enfermedad, antes llamado hipocondría, pero aquí la preocupación se centra en el corazón.
Desencadenantes comunes
- Notar el pulso en el cuello o en el pecho
- Un latido que se salta o se acelera
- Una punzada en el pecho
- Quedarse sin aliento al subir escaleras
- El café, el alcohol o una mala noche de sueño
- Saber de un infarto en alguien de tu edad
- Escenas de infartos en series o noticias
- Que te tomen la presión
- Un electrocardiograma o un chequeo del corazón
- Llegar a la edad en que un familiar tuvo un problema cardíaco
Dónde aparece
- En la cama, de noche, al oír el propio latido
- Al hacer ejercicio o en el gimnasio
- Subiendo escaleras o cuestas
- Consultorios y salas de urgencias
- Lugares alejados de un hospital
- Viajes largos y vuelos
- Reuniones de trabajo tensas
- Momentos a solas en casa
Síntomas
En el cuerpo
- Corazón acelerado o latidos que se sienten irregulares
- Presión u opresión en el pecho
- Sensación de falta de aire
- Mareo
- Hormigueo en las manos o los brazos
- Sudoración
- Cansancio por la tensión constante
En la mente
- Convicción de que está llegando un infarto
- Sentir que los médicos pasaron algo por alto
- Miedo a que el esfuerzo dañe el corazón
- Atención fija en cada latido
- Un alivio que dura poco tras un resultado normal
- Miedo a estar lejos de ayuda médica
Lo que la persona suele hacer
- Tomarse el pulso muchas veces al día
- Dejar el ejercicio o cualquier esfuerzo
- Ir a urgencias o al médico una y otra vez
- Buscar síntomas de infarto en internet
- Pedir a otros que confirmen que todo está bien
- Evitar quedarse solo o alejarse de un hospital
Qué causa este miedo
Con frecuencia el miedo empieza después de un susto real: un ataque de pánico que se vivió como un infarto, el problema cardíaco de un familiar o la muerte repentina de alguien cercano. También influyen los antecedentes familiares de ansiedad o de problemas cardíacos, el estrés y una tendencia a vigilar las sensaciones del cuerpo. A partir de ahí se forma un círculo: notar el corazón produce miedo, el miedo libera adrenalina, la adrenalina acelera el corazón y eso parece confirmar el peligro. Tomarse el pulso, evitar el esfuerzo o pedir que alguien confirme que todo está bien calma por un rato, pero mantiene vivo el miedo.
Cómo puede afectar tu vida
Muchas personas dejan el deporte o incluso las caminatas largas por miedo a que el corazón falle, aunque el médico no les haya puesto ningún límite. Hay quien evita viajar, quedarse solo en casa o alejarse de un hospital. Las visitas repetidas a urgencias agotan, y las relaciones y el trabajo se resienten cuando la atención está siempre puesta en el cuerpo. Con el tiempo, es fácil que aparezcan el desánimo y el aislamiento.
Qué puede ayudar en el día a día
- Hacer primero una revisión con tu médico, para que valore tu corazón y te diga qué actividad es adecuada para ti
- Anotar cuántas veces al día te tomas el pulso o buscas síntomas, y reducirlo poco a poco
- Cuando notes el latido, practicar una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra
- Fijarte si el café, las bebidas energéticas, el alcohol o dormir poco aumentan las sensaciones, y reducirlos
- Retomar poco a poco la actividad que tu médico apruebe, en lugar de dejarla por miedo
Cuándo buscar ayuda
Ante un dolor en el pecho repentino, intenso o que no se va, falta de aire, desmayo o palpitaciones que no paran, llama al número de emergencias de tu país: en ese momento no te toca a ti decidir si es ansiedad. Si tienes palpitaciones, molestias en el pecho u otro síntoma nuevo, consulta a un médico, porque esta página no puede decirte qué te pasa. Si tu médico ya revisó tu corazón y el miedo sigue ocupando tus días, pídele también apoyo para la ansiedad, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental. Si notas el ánimo muy bajo o te sientes aislado, puedes llamar a una línea de ayuda emocional de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a sufrir un infarto, suele usarse una vez que el médico ha revisado el corazón, para calmar la reacción automática de alarma que se dispara al notar el latido y para cambiar la forma en que la persona interpreta esas sensaciones. También se usa para trabajar el susto que dio origen al miedo y para ensayar en la imaginación actividades que se habían dejado, como caminar o viajar. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la cardiofobia?
Es un miedo intenso, persistente y desproporcionado a sufrir un infarto o a tener una enfermedad del corazón. La persona vive pendiente de sus latidos y sigue con miedo aunque los estudios hayan salido bien. Suele ir unida a la ansiedad y a los ataques de pánico.
¿La ansiedad puede sentirse como un infarto?
Sí. Un ataque de pánico puede causar dolor o presión en el pecho, latidos fuertes, falta de aire y mareo, y muchas personas piensan en ese momento que están sufriendo un infarto. Como no siempre se puede distinguir desde fuera, un dolor en el pecho nuevo o fuerte siempre debe revisarse, y si es repentino o intenso, llama al número de emergencias de tu país.
¿Por qué sigo con miedo si mis exámenes salieron bien?
Porque el miedo no vive solo en la razón, también en el sistema de alarma del cuerpo. Un resultado normal calma un rato, pero la siguiente sensación en el pecho vuelve a disparar la duda. Por eso repetir pruebas rara vez trae calma duradera, y suele ayudar más trabajar la ansiedad con un profesional. Si aparece un síntoma nuevo o distinto, vuelve a consultar.
¿La cardiofobia es lo mismo que la hipocondría?
Se parecen, pero no son lo mismo. El trastorno de ansiedad por enfermedad, antes llamado hipocondría, abarca la preocupación por tener cualquier enfermedad grave. En la cardiofobia, el miedo se centra en el corazón y suele ir unido a ataques de pánico. Solo un profesional puede valorar qué describe mejor tu caso.
¿Puedo hacer ejercicio si tengo miedo a un infarto?
Eso debe decidirlo tu médico después de revisarte. Si te dice que puedes, dejar toda actividad por miedo suele hacer que el miedo crezca, y retomarla poco a poco, con su aprobación, forma parte habitual del trabajo con esta fobia.
Más información
Clínica Universidad de Navarra, Diccionario médico: Cardiofobia · Instituto Nacional de la Salud Mental (NIMH): El trastorno de pánico, lo que usted debe saber · Psych Central: Cardiophobia, all you need to know
