Miedo a enfermarse (nosofobia)

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Un dolor de cabeza que dura un día más de lo normal, un lunar que parece distinto o la noticia de que un conocido está enfermo pueden bastar para que la mente se llene de preguntas. Para algunas personas, esa inquietud pasa pronto. Para otras, se queda durante días, aunque el médico ya haya dicho que todo está bien.

Cómo es este miedo

La nosofobia es un miedo intenso y persistente a enfermarse o a contraer una enfermedad grave. Preocuparse por la salud de vez en cuando es normal, y prestar atención a un síntoma nuevo es sensato. En la nosofobia, la persona piensa en enfermedades gran parte del día, revisa su cuerpo una y otra vez o evita todo lo que le recuerde a la enfermedad. A menudo el miedo gira en torno a una enfermedad concreta, como el cáncer, un problema del corazón o una infección.

Este miedo está muy cerca de lo que los profesionales llaman trastorno de ansiedad por enfermedad, antes llamado hipocondría. En ese trastorno, la preocupación por tener o llegar a tener una enfermedad grave se mantiene aunque haya pocos síntomas o ninguno, y aunque los exámenes salgan bien. Solo un profesional puede valorar si es el caso. En muchos casos, tras una consulta o un resultado normal llega el alivio, pero al rato aparece una duda nueva.

Desencadenantes comunes

  • Un dolor, un bulto o una mancha nueva en el cuerpo
  • Latidos fuertes o un mareo leve
  • Noticias sobre brotes o enfermedades nuevas
  • El diagnóstico de alguien cercano o famoso
  • Buscar síntomas en internet
  • Alguien que tose o estornuda cerca
  • Esperar el resultado de unos análisis
  • Campañas y avisos de salud
  • Publicaciones y series sobre enfermedades
  • Llegar a la edad en que un familiar enfermó

Dónde aparece

  • En casa, al notar una molestia nueva
  • De noche, antes de dormir
  • Buscadores y redes sociales
  • Consultorios, hospitales y salas de espera
  • Transporte público y lugares concurridos
  • Reuniones donde se habla de enfermedades
  • Temporadas de gripe o de brotes
  • Después de una revisión médica o un análisis

Síntomas

En el cuerpo

  • Corazón acelerado o palpitaciones
  • Respiración rápida o presión en el pecho
  • Dolor de cabeza o tensión en el cuello
  • Mareo
  • Nudo en el estómago o malestar digestivo
  • Sudoración
  • Dificultad para dormir

En la mente

  • Ver cualquier molestia como señal de algo grave
  • Dudar de lo que dijo el médico
  • Sentir que los exámenes pudieron pasar algo por alto
  • Imaginar el diagnóstico y lo que vendría después
  • Un alivio que dura poco tras oír que todo está bien
  • Dificultad para concentrarse en otras cosas

Lo que la persona suele hacer

  • Revisar el cuerpo una y otra vez, como tomarse el pulso
  • Buscar síntomas en internet durante horas
  • Pedir a otros que confirmen que todo está bien
  • Pedir consultas o análisis con mucha frecuencia
  • Evitar al médico por miedo a lo que pueda decir
  • Dejar el ejercicio, los lugares concurridos o las noticias de salud

Qué causa este miedo

No suele haber una sola causa. Haber pasado por una enfermedad grave en la infancia, o haber acompañado a un familiar enfermo, puede dejar huella. También influyen haber crecido en una familia muy pendiente de la salud, los periodos de mucho estrés y una tendencia a preocuparse o a tolerar mal la incertidumbre. La ansiedad produce sensaciones reales en el cuerpo, como palpitaciones o tensión muscular, que luego se leen como señales de enfermedad y alimentan más ansiedad. Revisarse, buscar en internet o pedir que alguien confirme que todo está bien da alivio por un rato, pero mantiene vivo el miedo, porque la mente aprende que necesita comprobar.

Cómo puede afectar tu vida

Este miedo puede ocupar horas cada día, entre revisiones, búsquedas y preocupación. Hay quien deja de hacer ejercicio, de viajar o de ver a otros por miedo a contagiarse. Las relaciones se resienten cuando la pareja o la familia se cansan de dar tranquilidad, y el trabajo o los estudios se ven afectados por la falta de concentración y las ausencias. En el otro extremo, algunas personas evitan por completo al médico, lo que puede retrasar la atención cuando de verdad la necesitan.

Qué puede ayudar en el día a día

  • Anotar cuántas veces al día revisas tu cuerpo, buscas síntomas o pides que te tranquilicen, y reducirlo poco a poco
  • Ante el impulso de buscar en internet, esperar un rato y hacer otra cosa, como salir a caminar
  • Escribir el pensamiento que te preocupa y, al lado, una explicación más equilibrada
  • Limitar las noticias y el contenido sobre salud a momentos concretos del día
  • Retomar poco a poco lo que dejaste por miedo, salvo indicación médica, y practicar una respiración lenta cuando suba la ansiedad

Cuándo buscar ayuda

Si tienes un síntoma nuevo o persistente, consulta a un médico: los síntomas reales deben revisarse, y esta página no puede decirte qué te pasa. Ante un síntoma repentino o intenso, como un dolor fuerte en el pecho o dificultad para respirar, llama al número de emergencias de tu país. Conviene buscar ayuda para el miedo en sí si la preocupación te ocupa gran parte del día, sigue pese a resultados normales o te hace evitar al médico. Puedes hablar con tu médico, acudir a tu centro de salud o ver a un profesional de salud mental. Si además tu ánimo está bajo la mayor parte del tiempo, cuéntaselo o busca una línea de ayuda emocional de tu país.

Cómo puede ayudar la hipnoterapia

La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a enfermarse, suele usarse para bajar el nivel general de alerta, para que las sensaciones normales del cuerpo dejen de vivirse como una alarma, y para trabajar experiencias pasadas que alimentan el miedo. También se usa para tolerar mejor la incertidumbre sin revisarse ni buscar en internet. Muchas personas reciben además una grabación para escuchar en casa. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica ni la revisión de los síntomas por un médico, y los resultados varían de persona a persona.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la nosofobia?

Es el miedo intenso y persistente a enfermarse o a tener una enfermedad grave. Preocuparse por la salud a veces es normal. Se habla de fobia cuando el miedo ocupa gran parte del día, se mantiene aunque el médico diga que todo está bien o te lleva a evitar actividades.

¿Es lo mismo la nosofobia que la hipocondría?

Son muy parecidas. Hoy los profesionales hablan de trastorno de ansiedad por enfermedad, antes llamado hipocondría, cuando la preocupación por tener o contraer una enfermedad grave dura al menos seis meses y no cede con exámenes normales. Solo un profesional puede hacer ese diagnóstico.

¿La ansiedad puede causar síntomas físicos?

Sí. La ansiedad puede provocar palpitaciones, dolor de cabeza, mareo, tensión muscular o malestar en el estómago, y esas sensaciones se pueden confundir con una enfermedad. Aun así, no conviene darlo por hecho: un médico es quien puede revisar un síntoma y decir de dónde viene.

¿Es malo buscar síntomas en internet?

Buscar información de forma puntual no es un problema, pero hacerlo una y otra vez suele aumentar la preocupación, porque los resultados tienden a mostrar las posibilidades más graves. Si notas que buscas para calmarte y terminas con más angustia, es una señal para reducirlo y consultar a un médico.

¿Por qué no me tranquilizo aunque el médico diga que estoy bien?

Es muy común con este miedo. Escuchar que todo está bien trae alivio por un rato, pero la mente suele encontrar una duda nueva, y así se forma un círculo. Por eso ayuda trabajar el miedo en sí, por ejemplo con terapia cognitivo-conductual, en lugar de buscar más confirmaciones.

Más información

Mayo Clinic: Trastorno de ansiedad por enfermedad, síntomas y causas · Manual MSD versión para el público general: Trastorno de ansiedad por enfermedad · NHS: Health anxiety