Miedo a los medicamentos (farmacofobia)

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Hay personas que salen de la consulta con una receta y la dejan días en un cajón sin animarse a comprar el medicamento. Otras lo compran, leen la lista completa de efectos secundarios y pasan la noche pendientes de cada sensación del cuerpo, convencidas de que algo va a salir mal.

Cómo es este miedo

La farmacofobia es un miedo intenso y persistente a tomar medicamentos. Tener dudas sobre un tratamiento y preguntar por sus efectos es razonable y forma parte de cuidarse. En la fobia, el miedo es desproporcionado frente al riesgo real, cuesta mucho controlarlo y puede llevar a retrasar, cambiar o no tomar un tratamiento que indicó un médico. En algunas personas el miedo incluye también dar medicamentos a otros, por ejemplo a los hijos.

El foco cambia de una persona a otra. Algunas temen sobre todo los efectos secundarios o una reacción alérgica. Otras temen volverse dependientes, perder el control o que el medicamento les cambie la forma de ser, y hay quien teme tragar pastillas o equivocarse de dosis. Este miedo es distinto de una alergia o una intolerancia confirmada por un médico, que es información de salud importante. Es frecuente que aparezca junto con otros miedos ligados a la salud, como el miedo a enfermarse o a los médicos.

Desencadenantes comunes

  • Recibir una receta nueva
  • Leer la lista de efectos secundarios
  • Pastillas grandes o desconocidas
  • Un cambio de marca, color o forma del medicamento
  • Historias en internet sobre malas reacciones
  • El recuerdo de un efecto secundario anterior
  • Saber que un tratamiento será de largo plazo
  • La idea de equivocarse de dosis
  • Tener que dar un medicamento a un hijo

Dónde aparece

  • La consulta médica, al recibir la receta
  • La farmacia
  • En casa, a la hora de tomar la dosis
  • Hospitales y servicios de urgencias
  • Tratamientos para enfermedades de largo plazo
  • El cuidado de hijos o familiares enfermos
  • Búsquedas en internet y redes sociales
  • Conversaciones familiares sobre remedios y tratamientos

Síntomas

En el cuerpo

  • Corazón acelerado con la pastilla en la mano
  • Náuseas o nudo en el estómago
  • Sensación de garganta cerrada
  • Sudor y temblores
  • Respiración corta o sensación de falta de aire
  • Calor o enrojecimiento en la cara
  • Ataques de pánico antes o después de una dosis

En la mente

  • Miedo a una reacción grave
  • Miedo a volverse dependiente
  • Miedo a perder el control
  • Pensar que cualquier sensación nueva viene del medicamento
  • Imaginar lo peor antes de empezar un tratamiento
  • Desconfianza hacia los tratamientos en general

Lo que la persona suele hacer

  • Retrasar el inicio de un tratamiento
  • Saltarse dosis o cambiarlas sin consultar
  • Buscar una y otra vez información en internet
  • Pedir confirmación constante a otras personas
  • Evitar ir al médico o a la farmacia
  • Vigilar el cuerpo después de cada dosis

Qué causa este miedo

No suele haber una causa única. Haber tenido un efecto secundario molesto o una reacción alérgica es un punto de partida frecuente, igual que ver a alguien cercano pasar por una mala experiencia. El miedo también se aprende, al crecer escuchando desconfianza hacia los medicamentos o al leer historias alarmantes en internet. A veces se culpa al medicamento de molestias que vienen de la enfermedad o de la propia ansiedad. La tendencia a la ansiedad y los antecedentes familiares de fobias también pueden influir. Cada vez que se evita una dosis llega un alivio rápido, y ese alivio termina por reforzar el miedo.

Cómo puede afectar tu vida

El riesgo principal es para la salud física. Cuando un tratamiento se retrasa, se interrumpe o se toma de forma distinta a la indicada, una enfermedad puede quedar sin control o empeorar. Un estudio con pacientes de salud mental de España, Argentina y Venezuela encontró que el rechazo general a los medicamentos se asociaba con no seguir los tratamientos indicados. El miedo también puede generar tensión con el médico y con la familia, y hacer muy difícil dar medicamentos a los hijos. Algunas personas llegan a evitar al médico para no recibir una receta.

Qué puede ayudar en el día a día

  • Escribir tus dudas antes de la consulta y llevarlas al médico o al farmacéutico
  • Preguntar qué efectos secundarios son frecuentes, cuáles son raros y cuáles requieren consultar
  • Tomar el medicamento a una hora tranquila, después de unas respiraciones lentas
  • Anotar cómo te sentiste realmente después de cada dosis
  • Limitar las búsquedas en internet y quedarte con fuentes de salud confiables
  • No suspender ni cambiar un medicamento por tu cuenta, sino consultarlo antes con quien lo indicó

Cuándo buscar ayuda

Conviene buscar ayuda si el miedo te hace retrasar, saltarte o cambiar un tratamiento, si evitas ir al médico para no recibir recetas o si tomar una pastilla te provoca ataques de pánico. Antes de suspender o modificar cualquier medicamento, habla con tu médico o con el farmacéutico, que pueden explicarte el tratamiento, resolver tus dudas y, si hace falta, valorar otras opciones contigo. Si alguna vez tuviste una reacción a un medicamento, cuéntaselo. Si después de tomar un medicamento tienes dificultad para respirar, hinchazón en la cara o la garganta o dolor en el pecho, llama de inmediato al número de emergencias de tu país. Si la ansiedad está afectando tu día a día, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental.

Cómo puede ayudar la hipnoterapia

La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a los medicamentos, suele usarse para entender de dónde viene el miedo, ensayar en la imaginación el momento de tomar una dosis con calma y bajar la reacción de alarma que se dispara al ver la pastilla o al leer los efectos secundarios. Se usa como complemento del tratamiento médico y nunca implica dejar un medicamento. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la farmacofobia?

Es un miedo intenso y persistente a tomar medicamentos, o a dárselos a otras personas. Se considera un tipo de fobia específica. Va más allá de la prudencia normal, porque genera mucha angustia y puede llevar a evitar tratamientos necesarios.

¿Es normal tener miedo a los efectos secundarios?

Querer conocer los efectos de un medicamento es razonable, y preguntar por ellos es parte de cuidarse. Se vuelve un problema cuando el miedo es desproporcionado o te impide seguir el tratamiento que necesitas. Tu médico o el farmacéutico pueden explicarte qué efectos son frecuentes y cuáles son raros.

¿Puedo dejar un medicamento si me da miedo?

No conviene dejarlo ni cambiar la dosis por tu cuenta, porque la enfermedad podría empeorar o volver. Habla antes con tu médico o con el farmacéutico. Pueden explicarte el tratamiento, ayudarte con los efectos secundarios o valorar otras opciones contigo.

¿Qué hago si me da miedo tragar pastillas?

Cuéntaselo a tu médico o al farmacéutico, que pueden decirte si existe otra forma del mismo medicamento que te resulte más fácil. No partas ni tritures pastillas sin preguntar antes. Si notas una dificultad real para tragar, conviene que la revise un médico.

¿Cómo se trata la farmacofobia?

Suele responder a la ayuda psicológica, como la terapia cognitivo-conductual y la exposición gradual, que trabajan los pensamientos y la evitación que mantienen el miedo. Trabajar en equipo con el médico que indica el tratamiento ayuda a que la persona se sienta más segura.

Más información

Osmosis (Elsevier): Pharmacophobia, causes, symptoms and treatment · MedlinePlus en español: Cuando desee cambiar su medicamento · De las Cuevas y otros (2018), Patient Preference and Adherence: Skepticism and pharmacophobia toward medication may negatively impact adherence to psychiatric medications · Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas