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Morderse las uñas es una de las costumbres más comunes que existen. Muchas personas lo hacen desde la infancia, en el tráfico, frente a una pantalla o mientras esperan noticias, y a veces solo se dan cuenta cuando ven los dedos lastimados.
Aunque se diga que es una manía, no es una falta de voluntad. Es un hábito que se puede entender y, con paciencia, cambiar.
Qué es esta manía
Onicofagia es el nombre técnico de la costumbre de morderse las uñas, y a menudo también la piel y las cutículas que las rodean. La palabra no termina en manía, pero mucha gente la busca así porque se vive como algo que cuesta controlar. Morderse las uñas de vez en cuando es muy frecuente y, en la mayoría de los casos, el problema es sobre todo estético.
Cuando el hábito es intenso, causa heridas o malestar y la persona no logra frenarlo aunque lo intente, se considera una conducta repetitiva centrada en el cuerpo, igual que arrancarse el pelo o pellizcarse la piel. Algunas de estas conductas no tienen un nombre propio en los manuales de diagnóstico y se incluyen en el grupo de otros trastornos obsesivo-compulsivos y relacionados. Suele empezar en la infancia, se vuelve más común en la adolescencia y en muchas personas disminuye con los años, aunque en otras sigue en la edad adulta.
Desencadenantes comunes
- Nervios o preocupación
- Aburrimiento
- Cansancio
- Esperar algo importante, como una llamada o un resultado
- Concentrarse en el trabajo o el estudio
- Notar una uña áspera o un pellejito
- Ver películas, series o partidos con tensión
Dónde aparece
- Frente a una pantalla, en casa o en la oficina
- En clase o durante los exámenes
- En reuniones largas
- En el transporte o en el tráfico
- En la cama, antes de dormir
- En épocas de estrés o cambios
Señales
En el cuerpo
- Uñas muy cortas, irregulares o desgastadas
- Cutículas y piel alrededor de la uña lastimadas
- Dolor, enrojecimiento o sangrado en las puntas de los dedos
- Hinchazón o pus junto a la uña
- Desgaste o pequeñas roturas en los dientes delanteros
En la mente
- Tensión que baja un poco al morder
- Hacerlo sin darse cuenta
- Urgencia por arreglar una uña que se siente imperfecta
- Vergüenza por el aspecto de las manos
- Frustración por no poder dejarlo
Lo que la persona suele hacer
- Morder varias uñas en un mismo rato
- Arrancar con los dientes la piel de los lados
- Esconder las manos o cerrar los puños en público
- Evitar dar la mano o hacerse la manicura
- Probar trucos para dejarlo y abandonarlos al poco tiempo
Qué la causa
No se conoce una sola causa. El estrés, el cansancio y el aburrimiento aparecen una y otra vez como desencadenantes, y morderse las uñas funciona como una forma rápida de descargar la tensión o de mantenerse ocupado. Ese alivio breve refuerza el hábito, hasta que se vuelve automático.
Las fuentes médicas mencionan también la imitación de familiares, cierta tendencia hereditaria y, en algunos niños, el paso de chuparse el dedo a morderse las uñas. Las uñas descuidadas o con bordes ásperos dan más motivos para empezar. En algunas personas el hábito aparece junto con ansiedad u otras conductas repetitivas, como morderse la piel de los dedos.
Cómo puede afectar tu vida
Para mucha gente, lo más difícil es la vergüenza por las manos. Hay quien evita dar la mano, esconde los dedos en fotos o reuniones, o se siente juzgado. En lo físico, el hábito puede dañar la uña y la cutícula, dejar heridas que duelen y abrir la puerta a infecciones alrededor de la uña.
Con los años, morderse las uñas también puede afectar a los dientes y las encías, por ejemplo con desgaste en los bordes de los dientes delanteros. En casos poco frecuentes y de hábito muy intenso se han descrito problemas más serios en los dedos. Lo habitual es que se trate de molestias y daños pequeños que mejoran cuando el hábito se reduce.
Qué puede ayudar en el día a día
- Llevar las uñas cortas y limadas para que no haya bordes que tienten
- Fijarte durante unos días en cuándo y dónde te muerdes las uñas
- Tener las manos ocupadas con algo, como una pelota antiestrés
- Masticar chicle sin azúcar en los momentos de riesgo
- Cubrir las puntas de los dedos con una curita o cinta como recordatorio
- Dejar crecer primero una sola uña y sumar otras poco a poco
- Probar un esmalte de sabor amargo, sabiendo que no a todos les funciona
- Buscar formas de bajar el estrés, como moverte o respirar despacio
Cuándo buscar ayuda
Consulta a un médico si notas dolor, hinchazón, pus o enrojecimiento que se extiende alrededor de una uña, o si una herida no sana. Si tienes dolor en los dientes o las encías, dientes desgastados o problemas al morder, consulta a un dentista. En niños, el pediatra es un buen primer contacto.
También conviene pedir ayuda si el hábito te causa mucha vergüenza, te ocupa tiempo o ya intentaste dejarlo varias veces sin lograrlo. Un psicólogo o un profesional de salud mental puede ofrecer terapia de reversión de hábitos, una forma de terapia cognitivo-conductual muy usada en estas conductas, y ayudarte con la ansiedad que pueda estar detrás. Si el malestar emocional se vuelve muy pesado, puedes contactar una línea de ayuda emocional de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia se usa con frecuencia para hábitos como morderse las uñas. Suele centrarse en notar el impulso en el momento en que la mano empieza a subir hacia la boca, en bajar la tensión o el aburrimiento que lo disparan mediante la relajación, y en sugestiones parecidas a la reversión de hábitos, como imaginar una respuesta distinta con las manos en las situaciones de riesgo. Muchas personas la combinan con medidas prácticas, como llevar las uñas cortas. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Ver también: Todas las manías.
Preguntas frecuentes
¿Por qué me muerdo las uñas?
Suele ser una forma automática de descargar nervios, aburrimiento o cansancio. El alivio que da es breve, pero suficiente para que el hábito se repita. También influyen la costumbre, lo que se ve en casa y, en algunas personas, la ansiedad.
¿Morderse las uñas es un trastorno?
En la mayoría de los casos es un hábito común y no un trastorno. Cuando es intenso, causa heridas o mucho malestar y no se logra controlar, se considera una conducta repetitiva centrada en el cuerpo, relacionada con el espectro obsesivo-compulsivo. Solo un profesional puede valorarlo.
¿Morderse las uñas daña los dientes?
Puede hacerlo. Con el tiempo puede desgastar los bordes de los dientes delanteros y lastimar las encías. Si notas molestias o cambios en los dientes, consulta a un dentista.
¿Funciona el esmalte amargo para dejar de morderse las uñas?
A algunas personas les sirve como recordatorio, pero las fuentes médicas señalan que muchas veces no basta por sí solo. Suele funcionar mejor combinado con otras medidas, como llevar las uñas cortas, tener las manos ocupadas y atender el estrés que lo dispara.
¿Mi hijo dejará de morderse las uñas?
En muchos niños el hábito disminuye con el tiempo. Suele ayudar más la paciencia y los recordatorios amables que los regaños. Si hay heridas, infecciones o el niño parece muy ansioso, conviene hablarlo con el pediatra.
Más información
GPnotebook en español: Morderse las uñas (onicofagia) · Sanitas: Onicofagia y cómo dejar de morderse las uñas · The TLC Foundation for BFRBs: Other BFRBs
