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Hay personas que se dan cuenta de que han vuelto a inventar algo, una anécdota, un logro o un detalle sin importancia, y no saben muy bien por qué lo hicieron. Otras conviven con alguien cuyas historias no cuadran y se preguntan si deben confrontarlo, ayudarlo o protegerse.
Esta página está pensada para ambos casos, con respeto y sin etiquetas.
Qué es esta manía
La mitomanía, también llamada mentira patológica o pseudología fantástica, es la tendencia a mentir o inventar historias de forma repetida, muchas veces sin un beneficio claro. Casi todo el mundo dice alguna mentira para evitar un problema o no herir a alguien. En la mitomanía, las historias suelen ser más elaboradas, se repiten durante años y continúan aunque traigan consecuencias, como perder la confianza de los demás o un empleo. A veces la persona termina creyendo en parte lo que cuenta, y otras solo lo reconoce cuando la historia se desmiente.
Se describe en psiquiatría desde finales del siglo XIX, pero no es un diagnóstico propio en los manuales actuales, como el DSM-5 o la CIE. Se entiende más bien como un patrón de conducta. Puede aparecer sola o junto con otros problemas, como algunos trastornos de la personalidad, y la ansiedad o la depresión a veces hacen que una persona mienta más. Solo un profesional puede valorar cada caso. Ponerle esta etiqueta a otra persona por cuenta propia no ayuda.
Desencadenantes comunes
- Sentirse menos que los demás en una conversación
- Miedo a decepcionar o a ser juzgado
- Querer causar buena impresión al conocer a alguien
- Preguntas directas sobre el pasado, el trabajo o el dinero
- Situaciones de tensión o conflicto
- Una mentira anterior que ahora hay que sostener
- Sentir que la propia vida es poco interesante
Dónde aparece
- Reuniones con amigos y familia
- El trabajo y las entrevistas de empleo
- Redes sociales y perfiles en internet
- Relaciones de pareja, sobre todo al comienzo
- Conversaciones con personas recién conocidas
- La escuela o la universidad
- Épocas de estrés o de cambios importantes
Señales
En el cuerpo
- Tensión o nervios antes de hablar de uno mismo
- Alivio rápido cuando la historia es aceptada
- Calor en la cara o inquietud cuando alguien pide detalles
- Cansancio por estar siempre en guardia
- Dificultad para dormir por miedo a ser descubierto
En la mente
- Impulso de adornar o inventar casi sin pensarlo
- Miedo constante a que se descubra la verdad
- Culpa o vergüenza después
- Sensación de que la verdad no es suficiente
- Confusión entre lo que pasó y lo que se contó
- Autoestima baja de fondo
Lo que la persona suele hacer
- Contar historias llamativas o difíciles de comprobar
- Cambiar detalles de una misma historia según con quién habla
- Añadir nuevas mentiras para sostener las anteriores
- Mentir sobre cosas sin importancia
- Evitar a quienes podrían desmentirla
- Cambiar de tema cuando alguien pregunta demasiado
Qué la causa
No se conoce una causa única, y la investigación es escasa. A menudo hay detrás una autoestima baja y la necesidad de sentirse aceptado, admirado o querido. Suele empezar en la adolescencia, y en algunos casos mentir pudo comenzar como una forma de evitar castigos, críticas o conflictos, y con el tiempo volverse automático. Cada historia aceptada trae un alivio rápido que refuerza el hábito. También puede estar ligada a otros problemas de salud mental, y la ansiedad o la depresión pueden aumentar la tendencia a mentir. Una vez que hay varias mentiras en marcha, sostenerlas exige mentir más, y el ciclo se alimenta a sí mismo.
Cómo puede afectar tu vida
Lo más común es que se resientan las relaciones. Cuando los demás descubren las mentiras, la confianza se rompe, y puede costar mucho recuperarla con la pareja, la familia o los amigos. Para la persona, vivir con miedo a ser descubierta es agotador, y la distancia entre lo que cuenta y lo que vive puede aumentar la soledad y la tristeza. Quienes conviven con alguien que miente de forma repetida también sufren: dudan de todo, se sienten heridos o terminan cansados de discutir.
Qué puede ayudar en el día a día
- Fijarte en los momentos en que aparece el impulso de inventar y anotarlos
- Hacer una pausa antes de responder y darte permiso para decir menos
- Practicar respuestas sencillas y verdaderas, como no lo sé o prefiero no hablar de eso
- Corregir con calma una mentira pequeña cuando puedas
- Hablar con una persona de confianza sobre lo que te pasa
- Si convives con alguien que miente a menudo, mantener la calma y evitar humillarlo
- No seguirle la corriente, pero tampoco convertir cada conversación en un interrogatorio
- Decir con tranquilidad lo que sabes y cuidar tus propios límites
Cuándo buscar ayuda
Conviene buscar ayuda si mentir se ha vuelto algo que no puedes controlar, si te causa problemas en tus relaciones o tu trabajo, o si vives con miedo y culpa. Puedes hablar con un médico, acudir a tu centro de salud o consultar a un profesional de salud mental. La psicoterapia es el enfoque más usado, suele llevar tiempo y funciona mejor cuando hay un compromiso honesto con el proceso. No hay un medicamento específico para la mitomanía, aunque un profesional puede tratar la ansiedad o la depresión que la acompañen. Si eres familiar o pareja de alguien que miente a menudo, también puedes pedir orientación para ti. Si el ánimo está muy bajo, busca apoyo en una línea de ayuda emocional de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación y atención enfocada. En hábitos como mentir de forma repetida, suele usarse para reconocer el impulso en el momento en que aparece, bajar la tensión que lo acompaña y ensayar en la imaginación respuestas sinceras y tranquilas, de forma parecida a las técnicas de reversión de hábitos. También puede trabajar la autoestima y el miedo al juicio de los demás, sin prometer una cura. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Ver también: Todas las manías.
Preguntas frecuentes
¿La mitomanía es una enfermedad?
No es un diagnóstico propio en el DSM-5 ni en la CIE, pero la psiquiatría la describe desde hace más de un siglo como un patrón real que puede causar mucho sufrimiento. A veces aparece sola y otras junto con otros problemas de salud mental.
¿Un mitómano sabe que miente?
No siempre está claro. Algunas personas saben que inventan, pero sienten que no pueden evitarlo. Otras llegan a creer en parte sus propias historias y solo lo reconocen cuando alguien las desmiente.
¿La mitomanía tiene cura?
No hay una solución rápida ni un medicamento específico, pero la psicoterapia puede ayudar a entender el hábito y cambiarlo. Suele llevar tiempo, y da mejores resultados cuando la persona quiere cambiar y puede ser sincera con quien la acompaña.
¿Cuál es la diferencia entre mentir y la mitomanía?
La mayoría de las mentiras cotidianas tienen un motivo claro, como evitar un problema o no herir a alguien. En la mitomanía, las mentiras son frecuentes, a menudo elaboradas, a veces sin un motivo evidente, y continúan durante años aunque causen daño.
¿Cómo tratar a alguien que miente compulsivamente?
Mantén la calma, porque el enojo suele empeorar la situación. No le sigas la corriente: puedes decir con tranquilidad lo que sabes y poner límites. Si la persona sufre por su forma de mentir, anímala a buscar ayuda profesional, sin ponerle etiquetas.
Más información
Diccionario médico Clínica Universidad de Navarra: Mitomanía · WebMD: What is pathological lying, and can it be treated?
