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Hay quien siente de pronto unas ganas enormes de irse: tomar un camino cualquiera, subirse al primer transporte o caminar durante horas sin un destino claro. A veces es inquietud o necesidad de escapar de algo que pesa. Otras veces, la persona aparece lejos de casa, confundida y sin recordar bien cómo llegó.
Dromomanía es el nombre antiguo que se dio a ese impulso. Hoy se entiende de otras formas, y algunas de ellas necesitan atención médica urgente.
Qué es esta manía
Dromomanía es un término antiguo para un impulso muy fuerte de viajar, caminar sin rumbo o irse de casa, a veces de forma repentina. La palabra viene del griego dromos, que significa carrera o camino. Aparece en textos médicos de finales del siglo XIX, que describían personas que se marchaban de pronto y aparecían lejos.
Hoy los médicos no la usan como diagnóstico y casi no hay investigación actual con ese nombre. Las situaciones que describía se explican ahora de otras maneras: la fuga disociativa, que forma parte de la amnesia disociativa; la deambulación en personas con demencia; o cambios de ánimo y de conducta que necesitan valoración médica. En el habla diaria, dromomanía se usa también para un gusto intenso por viajar, que no es un trastorno.
Desencadenantes comunes
- Una etapa de mucho estrés o tensión en casa
- Una discusión o una mala noticia
- La sensación de estar atrapado en la rutina
- Experiencias difíciles o traumáticas
- Dormir muy poco durante varios días
- La confusión que produce la demencia
- La caída de la tarde, en algunas personas con demencia
- Una inquietud que no se calma estando quieto
Dónde aparece
- Al salir de casa sin avisar
- En la calle, caminando durante horas
- En terminales de transporte y aeropuertos
- En viajes decididos de un día para otro
- De noche, cuando la casa está en silencio
- En el hogar o la residencia de personas mayores con demencia
- Después de un conflicto familiar o en el trabajo
Señales
En el cuerpo
- Inquietud y necesidad de moverse
- Caminar de un lado a otro
- Agotamiento después de caminar mucho
- Dormir poco o a horas irregulares
- Salir sin abrigo, dinero o lo necesario para el camino
En la mente
- Ganas urgentes de irse sin saber bien por qué
- Alivio al ponerse en marcha
- Lagunas de memoria sobre el trayecto o el tiempo fuera
- Confusión sobre dónde se está
- No reconocer lugares conocidos
- Culpa o desconcierto al volver
Lo que la persona suele hacer
- Marcharse de repente sin avisar
- Dejar el trabajo o los compromisos a medias
- Gastar en viajes que no estaban planeados
- Decir que quiere ir a casa estando en casa
- Volver mucho más tarde de un paseo habitual
- No contestar el teléfono mientras está fuera
Qué la causa
Cuando alguien se va de forma repentina y después tiene lagunas de memoria, puede tratarse de una fuga disociativa. Según Mayo Clinic, los trastornos disociativos suelen aparecer como una manera de alejarse mentalmente de experiencias muy difíciles o traumáticas, y la amnesia disociativa puede empezar de golpe y durar minutos, horas o, rara vez, mucho más. En las personas con demencia, la deambulación es frecuente: la Alzheimer’s Association indica que unas seis de cada diez personas con demencia deambularán al menos una vez,. Otras veces, la necesidad de irse aparece en etapas de ánimo muy acelerado y poco sueño, con ansiedad intensa o con el consumo de alcohol u otras sustancias.
Cómo puede afectar tu vida
Irse de repente puede poner en riesgo la seguridad, sobre todo si hay confusión o es de noche. Para la familia, cada salida sin aviso trae angustia y búsquedas. Las ausencias inesperadas y los viajes impulsivos pueden afectar el trabajo y la economía. Quien vive un episodio de fuga a menudo siente desconcierto y vergüenza al no recordar qué pasó. Cuando hay demencia, la preocupación constante pesa mucho sobre quienes cuidan.
Qué puede ayudar en el día a día
- Llevar siempre una identificación y un contacto de emergencia
- Avisar a alguien de confianza al salir y al llegar
- Anotar cuándo aparecen las ganas de irse y qué pasaba antes
- Mantener horarios regulares de sueño
- Evitar el alcohol y otras sustancias en épocas de estrés
- Si cuidas a alguien con demencia, tener una foto reciente suya
- Ofrecer a la persona con demencia rutinas y actividades con sentido durante el día
- Seguir el tratamiento indicado y acudir a las citas
Cuándo buscar ayuda
Si una persona aparece lejos de casa confundida, sin saber cómo llegó, o no recuerda quién es o dónde vive, necesita atención médica urgente: llama al número de emergencias de tu país. Si alguien con demencia se ha perdido, la Alzheimer’s Association recomienda empezar a buscar de inmediato y avisar a las autoridades si no aparece en unos 15 minutos, diciendo que tiene demencia. Si las ganas de irse son frecuentes o aparecen con lagunas de memoria, días de dormir muy poco o cambios fuertes de ánimo, consulta a un médico o a un profesional de salud mental. Si hay pensamientos de hacerte daño, contacta con el número de emergencias de tu país o con una línea de ayuda emocional de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia no trata la demencia ni sustituye la valoración médica de una fuga o de una confusión repentina. Cuando el impulso de irse está ligado al estrés y un médico ya ha revisado otras causas, a veces se usa junto al tratamiento psicológico o médico, nunca en su lugar. En ese caso suele trabajar con la relajación, con notar a tiempo las primeras ganas de marcharse y con ensayar en la imaginación otras respuestas, como hacer una pausa o llamar a alguien. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Ver también: Todas las manías.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la dromomanía?
Es un término antiguo para un impulso muy fuerte de viajar, caminar o irse de casa, a veces de forma repentina. Se usó en la medicina del siglo XIX y hoy aparece sobre todo en textos históricos o como expresión coloquial.
¿La dromomanía es una enfermedad?
Hoy no se usa como diagnóstico. Las situaciones que describía se explican ahora por otras causas, como la fuga disociativa, la deambulación en la demencia o cambios de ánimo que necesitan valoración médica. Por eso, si el impulso causa problemas, lo útil es consultar para saber qué hay detrás.
¿Es lo mismo que la fuga disociativa?
No exactamente. La fuga disociativa es un viaje o una salida repentina con pérdida de memoria, y forma parte de la amnesia disociativa. Algunos casos antiguos de dromomanía hoy se entenderían así, pero no todos.
¿Tener muchas ganas de viajar es dromomanía?
Disfrutar mucho de viajar o soñar con conocer otros lugares es algo común y no es un trastorno. Solo conviene prestar atención si el impulso se vuelve difícil de controlar, aparece de golpe, viene con lagunas de memoria o te causa problemas en la vida diaria.
¿Qué hacer si una persona mayor se va de casa y se pierde?
Empieza a buscar de inmediato por los alrededores y los lugares a los que suele ir. Si no aparece en pocos minutos, llama al número de emergencias de tu país y explica que tiene demencia o problemas de memoria si es el caso.
Más información
Mayo Clinic: Trastornos disociativos, síntomas y causas · Alzheimer’s Association: Deambulación
