Ninfomanía y satiriasis (conducta sexual compulsiva)

Ninfomanía y satiriasis son palabras antiguas para describir un deseo sexual que se vive como imposible de controlar. Hoy los profesionales de salud mental ya no las usan y hablan de trastorno por conducta sexual compulsiva.

Esta página es información general para personas adultas. Quien vive este problema suele sentir mucha vergüenza y lo oculta durante años, pero se trata de un problema de salud que tiene ayuda, no de un defecto moral.

Qué es esta manía

La palabra ninfomanía se aplicaba a las mujeres y satiriasis a los hombres. Son términos que han quedado en desuso porque cargan con prejuicios: durante mucho tiempo sirvieron para juzgar el deseo, sobre todo el de las mujeres, más que para describir un problema de salud. Tener mucho deseo sexual no es, por sí solo, un trastorno.

La clasificación de enfermedades de la Organización Mundial de la Salud recoge hoy el trastorno por conducta sexual compulsiva y lo sitúa entre los trastornos del control de los impulsos. Se describe como un patrón persistente, durante meses, en el que la persona no logra controlar impulsos sexuales intensos y repetidos, y eso le causa un malestar marcado o problemas serios en su vida. También se le llama hipersexualidad o adicción al sexo. No se considera este trastorno cuando el malestar viene solo de creencias morales o religiosas sobre la sexualidad, ni cuando la conducta se explica por otra causa, como un episodio de manía, un medicamento o una sustancia. Puede afectar a cualquier persona, de cualquier orientación sexual, aunque se describe con más frecuencia en hombres.

Desencadenantes comunes

  • Estrés, ansiedad o ánimo bajo
  • Soledad o sensación de vacío
  • Aburrimiento o tiempo sin estructura
  • Discusiones o tensión en la pareja
  • Consumo de alcohol u otras sustancias
  • Acceso fácil a contenido sexual en internet
  • Estar a solas con el teléfono, sobre todo de noche

Dónde aparece

  • En internet y en aplicaciones, a cualquier hora
  • De noche, cuando cuesta dormir
  • En casa, en momentos de soledad
  • En el trabajo, en forma de distracción constante
  • En viajes o etapas lejos de la rutina habitual
  • En épocas de estrés, duelo o cambios importantes

Señales

En el cuerpo

  • Inquietud o tensión difícil de calmar hasta actuar
  • Alivio breve seguido de cansancio
  • Dormir mal por quedarse despierto hasta tarde
  • Tensión muscular o dolor de cabeza por el estrés

En la mente

  • Pensamientos y fantasías sexuales que ocupan gran parte del día
  • Sentir que el impulso decide por uno mismo
  • Culpa, vergüenza o arrepentimiento profundo después
  • Ansiedad, ánimo bajo o baja autoestima
  • Dificultad para concentrarse en otras cosas

Lo que la persona suele hacer

  • Intentar reducir la conducta sin conseguirlo
  • Dedicar cada vez más tiempo a la actividad sexual o a buscarla
  • Usar el sexo para escapar del estrés, la tristeza o la soledad
  • Seguir aunque haya riesgos para la salud o problemas serios
  • Ocultar o mentir sobre lo que hace
  • Descuidar el trabajo, la familia o las relaciones

Qué la causa

No se conocen bien las causas. Se cree que pueden influir cambios en los circuitos de recompensa del cerebro, de modo que con el tiempo hace falta más estímulo para sentir lo mismo, y desequilibrios en sustancias químicas del cerebro relacionadas con el ánimo y el deseo. En algunos casos, ciertas enfermedades del cerebro o algunos medicamentos, como algunos de los que se usan para el párkinson, pueden provocar conductas sexuales compulsivas. Si eso te preocupa, habla con tu médico y no dejes ni cambies ningún medicamento por tu cuenta.

Algunos factores pueden aumentar el riesgo: tener depresión, ansiedad u otra adicción, como la del juego, problemas con el alcohol o las drogas, conflictos familiares o experiencias difíciles o traumáticas en el pasado. El acceso inmediato a contenido sexual en internet y el secreto también pueden hacer que el problema crezca sin que nadie lo note.

Cómo puede afectar tu vida

Este problema puede dañar las relaciones de pareja y familiares, sobre todo por las mentiras. Puede afectar la concentración en el trabajo, la economía y, en algunos casos, traer problemas legales. Las conductas de riesgo aumentan la posibilidad de infecciones de transmisión sexual. Muchas personas viven con culpa, vergüenza y baja autoestima, y a veces aparecen la depresión o la ansiedad. Sin tratamiento, suele empeorar con el tiempo.

Qué puede ayudar en el día a día

  • Hablar con un profesional y seguir el tratamiento que acuerdes con él
  • Contarle lo que pasa a una persona de confianza, si te sientes capaz
  • Anotar cuándo aparecen las ganas y qué estaba pasando, para reconocer tus desencadenantes
  • Usar herramientas de bloqueo de contenido y dejar el teléfono fuera del dormitorio por la noche
  • Cuidar el sueño y tener otras formas de manejar el estrés, como el ejercicio o salir a caminar
  • Reducir el alcohol y otras sustancias, que bajan el control
  • Hacerte revisiones de salud sexual si te preocupa haber corrido riesgos

Cuándo buscar ayuda

Conviene buscar ayuda si sientes que has perdido el control de tu conducta sexual, si te causa malestar, si estás dañando tus relaciones o tu trabajo, o si lo ocultas. Habla con un médico, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental o de sexología clínica. La psicoterapia, sobre todo la cognitivo-conductual, es el tratamiento habitual; los grupos de apoyo pueden ayudar, y cualquier medicamento debe indicarlo un médico.

Si te sientes sin salida o con el ánimo muy bajo, puedes llamar a una línea de ayuda emocional de tu país. Si tienes pensamientos de hacerte daño o de dañar a otra persona, llama al número de emergencias de tu país.

Cómo puede ayudar la hipnoterapia

La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En la conducta sexual compulsiva, se usa junto con el tratamiento psicológico o médico, nunca en su lugar. Suele centrarse en notar antes la urgencia, bajar la tensión que la acompaña y ensayar en la imaginación otras respuestas ante los desencadenantes, de forma parecida a las técnicas de reversión de hábitos. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.

Ver también: Todas las manías.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la ninfomanía?

Es un término antiguo para describir en las mujeres un deseo sexual que se vive como imposible de controlar. Hoy no se usa en medicina porque es un término cargado de prejuicios. Lo que se reconoce es el trastorno por conducta sexual compulsiva, que puede afectar a cualquier persona.

¿Qué es la satiriasis?

Es el término antiguo equivalente para los hombres. Igual que la ninfomanía, ha quedado en desuso y se sustituye por el concepto de conducta sexual compulsiva.

¿Tener mucho deseo sexual es un trastorno?

No. Tener mucho deseo, por sí solo, no es un problema de salud. Se habla de trastorno cuando la persona pierde el control de sus impulsos durante un tiempo largo y eso le causa un malestar marcado o daños serios en su vida.

¿La adicción al sexo existe?

La Organización Mundial de la Salud reconoce el trastorno por conducta sexual compulsiva, pero lo clasifica entre los trastornos del control de los impulsos y no entre las adicciones, porque todavía se debate si funciona igual que otras adicciones. Muchas personas y servicios siguen usando el nombre de adicción al sexo.

¿La conducta sexual compulsiva tiene cura?

Con tratamiento, muchas personas recuperan el control y mejoran sus relaciones y su bienestar. Sin ayuda, el problema suele empeorar, por eso conviene consultar pronto con un profesional de salud mental.

Más información

Mayo Clinic: Conducta sexual compulsiva, síntomas y causas · World Psychiatry (Kraus y otros, 2018): Compulsive sexual behaviour disorder in the ICD-11