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Hay personas que cruzan la calle cada vez que ven un perro, aunque vaya con correa y ni siquiera las mire. Otras dejan de visitar a amigos o familiares que tienen mascota, o se quedan paralizadas con solo oír un ladrido detrás de una reja.
Cómo es este miedo
La cinofobia es una fobia específica de tipo animal: un miedo a los perros intenso, persistente y desproporcionado frente al peligro real. Tener precaución con un perro desconocido que ladra o gruñe es razonable. En la fobia, en cambio, la alarma se dispara incluso ante un perro pequeño y tranquilo, en una foto o al imaginar que puede aparecer uno, y la persona empieza a organizar su día para no cruzarse con ninguno.
El foco del miedo cambia de una persona a otra. Algunas temen una mordida; otras, que el perro salte encima, las persiga o las tire al suelo, y hay quien se asusta sobre todo con el ladrido o los movimientos bruscos. Los miedos a los animales están entre las fobias específicas más frecuentes y suelen empezar en la infancia, aunque también pueden aparecer en la edad adulta. Como los perros están en casi todas partes, este miedo es difícil de esquivar.
Desencadenantes comunes
- Un ladrido repentino
- Un perro que corre hacia ti
- Perros sueltos, sin correa
- Que un perro salte o se acerque a olfatear
- Gruñidos o dientes a la vista
- El sonido de una correa o un collar
- Una invitación a una casa con perro
- Noticias sobre ataques de perros
- Perros en películas, videos o anuncios
Dónde aparece
- Parques y plazas
- Calles de barrios residenciales
- Casas de amigos y familiares
- Playas y caminos en el campo
- Cafés y restaurantes que admiten mascotas
- La puerta de casa, al recibir visitas o entregas
- La salida del colegio
- Trabajos con visitas a domicilio
Síntomas
En el cuerpo
- Corazón acelerado al oír un ladrido
- Quedarse paralizado o sentir ganas de correr
- Respiración corta o sensación de falta de aire
- Piernas temblorosas
- Sudor y manos frías
- Opresión en el pecho
- Nudo en el estómago
En la mente
- Certeza de que el perro va a morder
- Estar pendiente todo el tiempo de si aparece un perro
- Miedo a perder el control delante de otras personas
- Vergüenza frente a los dueños del perro
- Recordar una y otra vez un susto pasado
- Angustia días antes de visitar una casa con perro
Lo que la persona suele hacer
- Cruzar la calle o cambiar de ruta
- Evitar parques y zonas verdes
- Pedir que encierren al perro antes de entrar a una casa
- Rechazar invitaciones
- Irse rápido cuando aparece un perro
- Ponerse detrás de otra persona o subirse a un lugar alto
Qué causa este miedo
Algunas personas recuerdan una mordida, una persecución o haber sido derribadas por un perro, muchas veces en la infancia. Pero muchas otras nunca tuvieron una mala experiencia. El miedo también se aprende: un niño que ve a su madre o a su padre asustarse ante los perros, o que escucha advertencias constantes, puede absorber esa alarma. Haber tenido poco contacto con perros en la infancia puede hacer que parezcan imprevisibles. Los antecedentes familiares de ansiedad y un temperamento más sensible o reservado también pueden influir. Con el tiempo, la evitación mantiene el miedo: cada vez que la persona se aleja de un perro siente alivio, y ese alivio parece confirmar que los perros son peligrosos.
Cómo puede afectar tu vida
Tareas simples como caminar hasta el trabajo, ir a un parque o recoger a los hijos del colegio pueden volverse una fuente de tensión. La vida social también se resiente cuando amigos o familiares tienen perro, y muchas personas sienten vergüenza al explicar por qué prefieren no ir. En trabajos que implican visitar casas, como repartos, cuidados a domicilio o reparaciones, el miedo puede convertirse en un estrés diario. Hay padres que se preocupan por transmitir el miedo a sus hijos, y personas que sienten que su mundo se ha ido achicando, calle por calle.
Qué puede ayudar en el día a día
- Planear recorridos que te resulten manejables y, poco a poco, sumar otros con algo más de movimiento
- Pedir a amigos o familiares con perro que lo mantengan con correa o en otra habitación mientras vas ganando confianza
- Ver videos de perros tranquilos para aprender a reconocer cómo se comporta un perro relajado
- Si un perro se acerca, no correr: quedarte quieto, con los brazos cerca del cuerpo, sin mirarlo fijo a los ojos, y respirar despacio
- No acercarte ni tocar a un perro desconocido, y nunca sin permiso de su dueño
- Practicar una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra, en momentos tranquilos
Cuándo buscar ayuda
Conviene buscar ayuda si el miedo te hace cambiar tus recorridos, te impide visitar a personas queridas o te provoca ataques de pánico. Si la ansiedad está afectando tu día a día, habla con un médico, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental. Si es un niño quien tiene mucho miedo, consulta con su médico si el miedo afecta la escuela o la vida familiar. Después de cualquier mordida, lava la herida con agua y jabón y hazla revisar por un médico; si es grave, busca atención de urgencia o llama al número de emergencias de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a los perros, suele usarse para revisar el recuerdo de un susto o de una mordida, de modo que deje de disparar la alarma cada vez que aparece un perro. También se usa para ensayar en la imaginación encuentros tranquilos, como pasar junto a un perro con correa o visitar la casa de un amigo que tiene mascota, hasta que parezcan posibles. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la cinofobia?
Es una fobia específica: un miedo intenso, persistente y desproporcionado a los perros. Tener cuidado con un perro desconocido es normal. Cuando el miedo te lleva a cambiar de ruta, evitar visitas o entrar en pánico ante un perro tranquilo, deja de ser simple precaución y conviene tomarlo en serio.
¿Se puede tener miedo a los perros sin haber sido mordido?
Sí. Muchas personas con este miedo nunca tuvieron un mal encuentro con un perro. Puede aprenderse al ver el miedo de un familiar, al escuchar advertencias constantes o historias de ataques, o simplemente por haber tenido poco contacto con perros durante la infancia.
¿Qué hacer si un perro se acerca corriendo?
Lo más recomendable es no correr, quedarte quieto con los brazos cerca del cuerpo, no mirarlo fijo a los ojos y dejar que el dueño lo llame. Si el perro gruñe o ladra, aléjate despacio hasta que pierda el interés. No intentes tocarlo ni acariciarlo.
¿Cómo ayudar a un niño que tiene miedo a los perros?
Ayuda mantener la calma, no obligarlo nunca a acercarse ni a tocar un perro y hablar del tema sin burlas. Los cuentos con dibujos y observar perros tranquilos desde lejos pueden ser un buen comienzo. Si el miedo afecta la escuela, el sueño o la vida familiar, consulta con su médico.
¿Cómo quitarse el miedo a los perros?
La fobia a los perros suele responder bien a la ayuda psicológica, en especial a la terapia cognitivo-conductual con exposición gradual, en la que un profesional acompaña a la persona paso a paso, primero con imágenes o videos. No conviene forzarse a enfrentar perros desconocidos por cuenta propia.
Más información
Clínica Universidad de Navarra, Diccionario médico: Cinofobia · Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas · Manual MSD versión para el público general: Fobias específicas · HealthyChildren.org (Academia Americana de Pediatría): Consejos para prevenir las mordeduras de perro
