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Hay personas que no se acercan a un gato aunque esté dormido, que evitan los rosales del jardín o que revisan la piel durante días después de rozar una rama. Para ellas, un arañazo pequeño despierta el miedo a una infección o a una marca que imaginan para siempre.
Cómo es este miedo
La amicofobia es un miedo intenso y persistente a sufrir rasguños o arañazos, ya sea de un animal, de una planta o de un objeto con bordes. Hay poca investigación sobre este miedo en concreto, por lo que se entiende como una fobia específica: un miedo desproporcionado frente al riesgo real, que la persona suele reconocer como excesivo pero no logra controlar. Tener cuidado con un animal desconocido o con un metal oxidado es sensato. En la fobia, el miedo aparece incluso ante riesgos mínimos y lleva a evitar muchas situaciones cotidianas.
El foco cambia de una persona a otra. Algunas temen sobre todo el dolor o la sangre; otras, que el rasguño se infecte, y otras, que deje una cicatriz visible. A veces se relaciona con el miedo a los gatos u otros animales, o con una preocupación más amplia por los gérmenes y las enfermedades.
Desencadenantes comunes
- Gatos o perros que juegan o se acercan
- Uñas largas, propias o ajenas
- Rosales, cactus y plantas con espinas
- Ramas al caminar por un sendero
- Bordes de metal, latas y herramientas
- Objetos oxidados
- Juegos bruscos con niños
- Ver una herida o una cicatriz en otra persona
- Historias sobre infecciones por arañazos
Dónde aparece
- Casas con mascotas
- Parques, jardines y senderos
- Veterinarias y tiendas de mascotas
- Talleres, obras y trabajos manuales
- La cocina, al abrir latas o envases
- Lugares con niños pequeños
- Deportes de contacto
- Granjas y zonas rurales
Síntomas
En el cuerpo
- Corazón acelerado cerca de un animal o de una planta con espinas
- Sudoración
- Tensión en los brazos y las manos
- Respiración rápida
- Náuseas al ver o sentir un rasguño
- Mareo o sensación de desmayo al ver sangre
- Temblores
En la mente
- Convicción de que cualquier rasguño se va a infectar
- Miedo a quedar con una marca para siempre
- Alerta constante ante animales y objetos
- Imaginar lo peor durante días después de un roce
- Vergüenza por evitar algo que otros ven sin importancia
- Saber que el miedo es excesivo sin poder frenarlo
Lo que la persona suele hacer
- Evitar acariciar a gatos y perros o estar cerca de ellos
- Usar manga larga o guantes aunque no haga falta
- Revisar la piel una y otra vez en busca de marcas
- Lavar y desinfectar en exceso cualquier roce
- Evitar jardines, parques o trabajos manuales
- Pedir a otras personas que alejen a sus mascotas
Qué causa este miedo
Como en otras fobias específicas, no suele haber una sola causa. Un arañazo doloroso de un gato en la infancia, una herida que se infectó o una cicatriz que causó vergüenza pueden dejar una asociación fuerte entre los rasguños y el peligro. El miedo también se aprende al ver a un familiar muy preocupado por las heridas o los animales, o al escuchar historias alarmantes sobre infecciones. Los antecedentes familiares de ansiedad pueden influir. Evitar animales y objetos, o revisar la piel sin parar, da alivio en el momento, pero mantiene el miedo vivo.
Cómo puede afectar tu vida
El miedo puede impedir disfrutar de las mascotas de amigos o familiares, y hay quien deja de visitar ciertas casas por ese motivo. También puede limitar la jardinería, los paseos por el campo, los deportes, algunos trabajos manuales e incluso el juego con niños pequeños. Revisar la piel y limpiar cada roce una y otra vez cansa y quita tiempo.
Qué puede ayudar en el día a día
- Recordar que la mayoría de los rasguños pequeños sanan sin problemas
- Ante un rasguño, lavarlo con agua y jabón y estar atento a las señales de alarma, sin revisarlo cada pocos minutos
- Mantener al día la vacuna contra el tétanos, según te indique tu médico
- Practicar una respiración lenta cuando aparezca la ansiedad
- Volver poco a poco a actividades que evitas, como un paseo por un parque, a tu propio ritmo
Cuándo buscar ayuda
Busca atención médica si un rasguño es profundo, sangra mucho, viene de una mordedura o de un objeto oxidado, o muestra señales de infección como enrojecimiento que se extiende, calor, hinchazón, pus o fiebre. Consulta también si no recuerdas cuándo fue tu última vacuna contra el tétanos o si notas ganglios inflamados después del arañazo de un gato. Si el sangrado no se detiene, llama al número de emergencias de tu país. Y si el miedo te hace evitar muchas actividades o te causa mucha angustia, habla con un médico, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a los rasguños, suele usarse para explorar de dónde viene el miedo, como una mala experiencia con un animal en la infancia, y para ensayar en la imaginación situaciones temidas, como pasear por un jardín, hasta que parezcan llevaderas. También se usa para calmar la reacción automática de alarma ante un roce o un pequeño arañazo. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la amicofobia?
Es el nombre que se da al miedo intenso y persistente a sufrir rasguños o arañazos, de animales, plantas u objetos. Quien la tiene suele temer que el rasguño se infecte o deje marca, y evita situaciones que a otras personas les parecen sin riesgo.
¿Un arañazo de gato es peligroso?
La mayoría de los arañazos de gato son leves. En pocos casos pueden transmitir una infección llamada enfermedad del arañazo de gato, que es poco frecuente y suele ser leve en personas sanas. Si aparece un bulto en la zona, cansancio, fiebre o ganglios inflamados, consulta a un médico.
¿Cuándo hay que preocuparse por un rasguño?
Conviene consultar si el rasguño es profundo, viene de una mordedura o de un objeto oxidado, o si aparecen enrojecimiento que se extiende, calor, hinchazón, pus o fiebre. También si tu vacuna contra el tétanos no está al día. Un médico puede valorar cada caso.
¿Cómo quitar el miedo a los rasguños?
Suele ayudar ir paso a paso: informarse sobre cuándo un rasguño es motivo de consulta, reducir las revisiones de la piel y volver poco a poco a las actividades evitadas. La terapia cognitivo-conductual con exposición gradual se usa mucho para las fobias específicas, y la hipnoterapia es otra opción que algunas personas eligen.
Más información
Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas · MedlinePlus en español: Cortaduras y heridas penetrantes · MedlinePlus en español: Enfermedad del arañazo de gato
