Miedo a los delincuentes (escelerofobia)

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Hay personas que no salen de casa cuando oscurece, que revisan varias veces las cerraduras antes de dormir o que cambian de acera cada vez que ven a un desconocido. Otras viven en alerta todo el día, convencidas de que cualquiera puede querer hacerles daño, aunque nada concreto lo indique.

Tomar precauciones es sensato, sobre todo donde la inseguridad es real. Esta página explica cuándo el miedo deja de proteger y empieza a quitarle espacio a la vida.

Cómo es este miedo

La escelerofobia es un temor intenso a la delincuencia y a las personas malas, que lleva a evitar salir o a desconfiar de todos. Hay poca investigación sobre este miedo en concreto, así que se entiende mejor como una fobia específica: un miedo desproporcionado frente al peligro real, que dura en el tiempo y que la persona siente que no puede controlar. Cuidar tus pertenencias o evitar una zona que sabes peligrosa es prudencia, no una fobia.

La diferencia está en la intensidad y en cuánto espacio ocupa el miedo. En la escelerofobia, la alarma aparece incluso en lugares y momentos tranquilos, la mente imagina ataques que no han ocurrido y la persona deja de hacer cosas que le importan. El miedo puede centrarse en robos, en que alguien entre a la casa o en la idea de que no se puede confiar en nadie. A veces aparece después de haber vivido un delito; en ese caso es una reacción comprensible que merece atención y cuidado, no juicio.

Desencadenantes comunes

  • Salir de casa cuando ya oscureció
  • Calles solitarias o con poca luz
  • Pasos de alguien que camina detrás
  • Ruidos en la casa durante la noche
  • Noticias sobre robos o asaltos
  • Videos y mensajes sobre inseguridad en redes sociales
  • Quedarse solo en casa
  • Volver al lugar donde se vivió una mala experiencia

Dónde aparece

  • La calle, sobre todo de noche
  • El transporte público
  • Cajeros automáticos y bancos
  • La propia casa, al anochecer o al acostarse
  • Barrios desconocidos y viajes
  • Mercados, terminales y otros lugares concurridos

Síntomas

En el cuerpo

  • Corazón acelerado al oír pasos detrás
  • Tensión muscular constante
  • Sobresaltos con ruidos pequeños
  • Respiración rápida o sensación de falta de aire
  • Sudor y temblores
  • Dificultad para dormir

En la mente

  • Certeza de que algo malo va a pasar
  • Ver una amenaza en personas comunes
  • Desconfianza hacia vecinos, compañeros o desconocidos
  • Imaginar una y otra vez asaltos que no han ocurrido
  • Sensación de que ningún lugar es seguro

Lo que la persona suele hacer

  • Evitar salir, sobre todo de noche
  • Revisar puertas y ventanas una y otra vez
  • Cambiar de acera ante cualquier desconocido
  • Pedir que alguien la acompañe en cada salida
  • Buscar noticias de delitos sin parar
  • Rechazar invitaciones y planes fuera de casa

Qué causa este miedo

Como en otras fobias específicas, no suele haber una sola causa. Haber sufrido o presenciado un robo, una agresión o un asalto es un punto de partida frecuente, y a veces basta con que le haya pasado a alguien cercano. El miedo también se aprende al crecer oyendo que el mundo es peligroso, y quienes tienen antecedentes de ansiedad en la familia pueden ser más propensos a desarrollarlo. Las noticias, los rumores y los videos en redes pueden hacer que el delito parezca más frecuente o más cercano de lo que es, y un trabajo realizado en Buenos Aires describió cómo la sensación de inseguridad, por sí sola, puede producir alerta constante y evitación. Cada vez que la persona se queda en casa y no pasa nada, el cerebro concluye que fue gracias a evitarlo, y el miedo se mantiene.

Cómo puede afectar tu vida

Cuando el miedo crece, el mundo se va haciendo más pequeño. Hay quien deja de salir de noche, después también de día, y termina dependiendo de otras personas para compras, trámites o citas médicas. La desconfianza constante puede enfriar la relación con vecinos, compañeros de trabajo e incluso con la familia. Con el tiempo pueden aparecer el aislamiento y el ánimo bajo, y algunas personas recurren al alcohol para calmar los nervios, lo que suele empeorar la ansiedad.

Qué puede ayudar en el día a día

  • Elegir uno o dos momentos al día para informarte, sin buscar noticias de delitos fuera de ellos
  • Distinguir las precauciones sensatas de las que solo alimentan el miedo
  • Retomar poco a poco una salida que hayas dejado, de día y por un lugar conocido y transitado
  • Practicar una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que lo tomas
  • Hablar con alguien de confianza sobre lo que sientes

Cuándo buscar ayuda

Conviene buscar ayuda si el miedo te impide salir, trabajar o ver a otras personas, o si pasas gran parte del día en alerta. Si viviste un delito y más de un mes después sigues con pesadillas, recuerdos que vuelven sin querer, sobresaltos o evitación, habla con un médico o un profesional de salud mental, porque estas reacciones pueden mejorar con la ayuda adecuada. Si el miedo te está dejando sin ánimo o muy aislado, una línea de ayuda emocional de tu país también puede escucharte. Si estás en peligro en este momento, llama al número de emergencias de tu país.

Cómo puede ayudar la hipnoterapia

La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a los delincuentes, suele usarse para bajar el nivel de alerta constante y para ensayar en la imaginación situaciones cotidianas, como caminar por una calle conocida o quedarse en casa por la noche, hasta que se sientan más tranquilas. Cuando el miedo nace de un delito vivido, se combina con el acompañamiento de un profesional de salud mental. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica ni psicológica, y los resultados varían de persona a persona.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la escelerofobia?

Es un miedo intenso y persistente a la delincuencia y a las personas malas. No es un diagnóstico con nombre propio en los manuales clínicos, pero cuando el miedo es desproporcionado, dura en el tiempo y lleva a evitar salir o a desconfiar de todos, encaja en lo que se describe como una fobia específica.

¿Es normal tener miedo a la delincuencia?

Sí. Sentir algo de miedo y tomar precauciones es razonable, sobre todo en lugares donde la inseguridad es real. Se vuelve un problema cuando la alarma aparece también en situaciones tranquilas, ocupa gran parte del día y te lleva a dejar de hacer cosas importantes, como trabajar, estudiar o ver a otras personas.

¿Qué hacer si tengo miedo a salir después de un robo?

Es muy común sentir miedo, sobresaltos o ganas de no salir después de vivir un delito, y en muchas personas estas reacciones bajan con el tiempo. Ayuda retomar la rutina poco a poco y hablar de lo ocurrido con alguien de confianza. Si más de un mes después sigues con pesadillas, recuerdos que vuelven o evitación fuerte, consulta a un médico o a un profesional de salud mental.

¿Ver noticias de delitos aumenta el miedo?

Puede hacerlo. Las noticias, los rumores y los videos en redes muestran los casos más graves una y otra vez, y eso puede hacer que el peligro parezca más cercano o frecuente de lo que es. Informarte en momentos concretos del día, en lugar de revisar sin parar, suele ayudar a bajar la tensión.

Más información

Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas · MedlinePlus en español: Trastorno de estrés postraumático · Psiquiatria.com: Percepción de la victimización y su relación con el trauma psicológico (De Rosa y Cortés)