Miedo a las verduras (lacanofobia)

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A muchos niños no les gustan las verduras, y a bastantes adultos tampoco. Pero hay personas para quienes un plato con brócoli o espinacas no es una simple molestia: sienten náuseas, se les acelera el corazón y necesitan apartar el plato o levantarse de la mesa, aunque sepan que su reacción es exagerada.

Cómo es este miedo

La lacanofobia es un rechazo y una ansiedad intensa ante las verduras que va más allá de un simple gusto. Puede aparecer al verlas, olerlas, tocarlas o probarlas. Hay poca investigación sobre este miedo en concreto, así que se entiende como una fobia específica: un tipo de ansiedad en el que algo con poco peligro real provoca una angustia desproporcionada que la persona no logra controlar.

Conviene distinguirla de lo que se le parece. Que a un niño pequeño no le gusten las verduras es muy habitual y no es una fobia. También existe el trastorno por evitación o restricción de la ingesta de alimentos (TERIA, o ARFID en inglés), un trastorno de la conducta alimentaria en el que se rechazan muchos alimentos hasta afectar al peso, al crecimiento o a la vida diaria. Si el rechazo se extiende a muchos alimentos, o la persona come muy poco o pierde peso, lo primero es consultar a un médico.

Desencadenantes comunes

  • Ver verduras en el propio plato
  • El olor de las verduras al cocinarse
  • Texturas blandas, viscosas o fibrosas
  • Trozos de verdura escondidos en sopas, salsas o guisos
  • Un sabor amargo inesperado
  • Tocar hojas o verduras crudas
  • Que alguien insista en que las pruebes

Dónde aparece

  • Comidas familiares y celebraciones
  • Comedores de la escuela o del trabajo
  • Restaurantes y bufés
  • Mercados y la sección de frutas y verduras
  • Casas de amigos o familiares
  • Viajes con comida desconocida

Síntomas

En el cuerpo

  • Náuseas o arcadas al ver u oler verduras
  • Corazón acelerado
  • Sudor o temblores
  • Nudo en el estómago o en la garganta
  • Sensación de falta de aire
  • Llanto o rabietas en los niños

En la mente

  • Asco intenso difícil de controlar
  • Miedo a atragantarse o vomitar si las prueba
  • Angustia ante la idea de tener que probarlas
  • Vergüenza por reaccionar así delante de otros
  • Preocupación antes de comer fuera de casa
  • Sensación de que nadie entiende que no es un capricho

Lo que la persona suele hacer

  • Separar cada trozo de verdura del plato
  • Revisar la comida antes de probarla
  • Comer siempre los mismos platos seguros
  • Evitar comer en casas ajenas o en restaurantes
  • Inventar excusas para no comer con otros
  • Levantarse de la mesa o salir de la cocina

Qué causa este miedo

Muchas veces no hay una causa clara. Algunas personas recuerdan haberse atragantado o haber vomitado después de comer verduras, o una infancia con comidas tensas en las que se les obligaba a terminar el plato. Otras tienen una sensibilidad marcada a ciertos sabores, olores o texturas, y eso hace que algunas verduras les resulten muy desagradables. Tener familiares con ansiedad o fobias y un temperamento más sensible también puede influir. Evitar las verduras da alivio en el momento, pero con el tiempo mantiene vivo el miedo.

Cómo puede afectar tu vida

Comer es también un momento para estar con otros, así que este miedo suele notarse sobre todo en las reuniones. Hay adultos que evitan cenas de trabajo, citas o viajes, y que se cansan de dar explicaciones. En los niños, la hora de comer puede convertirse en una pelea diaria que tensa a toda la familia. Si notas que te aíslas o el ánimo está muy bajo, habla con alguien de confianza o llama a una línea de ayuda emocional de tu país.

Qué puede ayudar en el día a día

  • Explicar a alguien de confianza que no es un capricho sino un miedo
  • Avisar con tiempo a quien organiza una comida para que haya platos que puedas comer
  • Practicar una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra, cuando aparezcan las náuseas
  • Con niños, mantener la mesa como un momento tranquilo, sin forzar, castigar ni discutir por la comida
  • No obligarte a probar verduras de golpe; los cambios graduales funcionan mejor con acompañamiento profesional

Cuándo buscar ayuda

Conviene buscar ayuda si el miedo te hace evitar comidas, reuniones o lugares, si te genera mucha angustia o si sientes que limita tu vida. Si comes muy poco, has perdido peso, evitas cada vez más alimentos o te preocupa mucho tu cuerpo, el primer paso es un médico o un profesional de salud mental, porque puede tratarse de un trastorno de la conducta alimentaria y no de una fobia. En los niños, consulta con el pediatra si el rechazo abarca muchos alimentos, si notas que no crece o baja de peso, o si las comidas causan mucha angustia en casa. Puedes empezar por tu centro de salud.

Cómo puede ayudar la hipnoterapia

La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a las verduras, suele usarse para explorar de dónde viene la reacción de asco o de alarma y para bajar la intensidad de esa respuesta automática al ver u oler ciertos alimentos. También se usa para ensayar en la imaginación una comida con la familia o con amigos hasta que parezca llevadera. En los niños, o si hay dudas sobre un trastorno de la conducta alimentaria, primero debe valorar la situación un médico. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que a los niños no les gusten las verduras?

Sí, es muy habitual que los niños pequeños rechacen verduras o alimentos nuevos, y en muchos casos mejora con el tiempo. Se trata de algo más que un gusto cuando el rechazo provoca angustia intensa, abarca muchos alimentos o afecta al crecimiento, al peso o a la vida familiar. En esos casos conviene consultar con el pediatra.

¿Qué diferencia hay entre la lacanofobia y el TERIA?

La lacanofobia es un miedo centrado en las verduras. El TERIA es un trastorno de la conducta alimentaria en el que la persona restringe muchos alimentos, por su olor, su textura o por miedo a atragantarse o vomitar, hasta el punto de afectar a su peso, su crecimiento o su vida diaria. Solo un profesional puede valorar qué ocurre en cada caso.

¿Por qué me dan tanto asco las verduras?

El asco a ciertas verduras puede venir de una mala experiencia, como un atragantón o un vómito, de comidas tensas en la infancia o de una sensibilidad especial a algunos sabores, olores y texturas. Si el rechazo aparece de repente o viene acompañado de otros síntomas, coméntalo con un médico.

¿Cómo se trata el miedo a las verduras?

Como otras fobias específicas, suele responder a la terapia cognitivo-conductual, que trabaja el miedo poco a poco, a menudo junto con técnicas de relajación o respiración. Lo recomendable es hacerlo con un profesional, que primero descarta otros problemas y luego adapta el ritmo a cada persona.

Más información

Manual MSD versión para público general: Fobias específicas · Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas · KidsHealth (Nemours) para padres: Trastorno de alimentación restrictivo o selectivo (ARFID)