Miedo a la radiación (radiofobia)

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Hay personas que posponen una y otra vez la radiografía que les pidió el médico, o que salen del dentista angustiadas después de una placa. Otras pasan semanas pensando en una tomografía que ya se hicieron, preguntándose cuánto daño les habrá causado.

Cómo es este miedo

La radiofobia es un temor intenso y persistente a la radiación, que muchas veces se centra en los rayos X y otros estudios de imagen. Hay poca investigación sobre este miedo como fobia en concreto, así que se entiende como una fobia específica: un miedo mucho mayor que el riesgo real, difícil de controlar, que lleva a evitar lo que lo provoca. Preguntar por la seguridad de un estudio es razonable. En la fobia, la preocupación no se calma con las explicaciones y puede llevar a rechazar estudios que el médico considera necesarios.

El foco cambia de una persona a otra. Algunas temen sobre todo las radiografías y las tomografías. Otras piensan en accidentes nucleares, en antenas o en aparatos de la casa, y hay quien teme más por sus hijos o por un embarazo que por sí misma. Puede ir junto al miedo a enfermarse, en especial al cáncer, o al miedo a los hospitales.

Desencadenantes comunes

  • Una orden médica para una radiografía o una tomografía
  • Las radiografías en el dentista
  • El símbolo de radiación en una puerta
  • El delantal protector de algunos estudios
  • Noticias sobre accidentes nucleares
  • Antenas y aparatos electrónicos
  • Un tratamiento de radioterapia propio o de un familiar

Dónde aparece

  • Salas de radiología
  • Clínicas dentales
  • Hospitales y servicios de urgencias
  • Durante el embarazo
  • Aeropuertos y vuelos
  • Noticias y redes sociales
  • En casa, al pensar en aparatos o en el ambiente

Síntomas

En el cuerpo

  • Corazón acelerado al recibir la orden de un estudio
  • Sudoración y manos frías
  • Temblores en la sala de espera
  • Respiración corta o presión en el pecho
  • Náuseas o nudo en el estómago
  • Mal sueño antes y después de un estudio

En la mente

  • Convicción de que un solo estudio causará una enfermedad grave
  • Llevar la cuenta de todas las radiografías de la vida
  • Preocupación constante por los hijos o un embarazo
  • Imágenes de accidentes nucleares que vuelven a la cabeza
  • Dudas que no se calman con las explicaciones del médico

Lo que la persona suele hacer

  • Posponer o cancelar estudios indicados
  • Pedir que no le hagan radiografías en el dentista
  • Buscar información sobre radiación una y otra vez
  • Pedir revisiones después de un estudio sin un motivo nuevo
  • Cambiar de médico buscando a alguien que no pida estudios

Qué causa este miedo

La radiación no se ve, no se huele y no se siente, y eso hace difícil medir el peligro con los sentidos. Las noticias y películas sobre accidentes nucleares han dejado una imagen muy ligada al cáncer y a la catástrofe. Para muchas personas, el punto de partida es una enfermedad grave en la familia, una radioterapia cercana o una mala experiencia en un hospital. También pueden influir la tendencia a preocuparse por la salud y los antecedentes familiares de ansiedad. Cada estudio que se pospone da alivio en el momento, pero ese alivio mantiene vivo el miedo.

Cómo puede afectar tu vida

El efecto más serio de este miedo es que puede llevar a posponer o rechazar estudios que el médico considera necesarios, como una radiografía para revisar una fractura, una mamografía o una tomografía de urgencia, y así retrasar un diagnóstico. También puede ocupar mucho tiempo, con búsquedas en internet y dudas que no terminan. En madres y padres puede generar tensión al decidir sobre la salud de los hijos.

Qué puede ayudar en el día a día

  • Preguntarle al médico para qué sirve el estudio y qué información aporta, y anotar las respuestas
  • Recordar que las personas reciben a diario radiación natural del suelo, el aire, el agua y los alimentos
  • Informarte en fuentes oficiales de salud y poner un límite a las búsquedas en internet
  • Avisar al personal si estás embarazada o crees que podrías estarlo, y dejar que el equipo de salud decida cómo seguir
  • Practicar una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra
  • Ir a los estudios con alguien de confianza

Cuándo buscar ayuda

Conviene buscar ayuda si el miedo te ha llevado a posponer o rechazar estudios indicados, si piensas durante días en un estudio que ya te hiciste o si la preocupación por la salud ocupa buena parte de tu día. Habla con tu médico sobre tus dudas antes de decidir no hacerte un estudio. Si tienes síntomas que te preocupan, consúltalos con un médico en lugar de buscar respuestas en internet, porque revisar una y otra vez suele aumentar la preocupación. Tu centro de salud o un profesional de salud mental pueden ayudarte con la ansiedad, y la terapia cognitivo-conductual es el tratamiento más usado en las fobias específicas.

Cómo puede ayudar la hipnoterapia

La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a la radiación, suele usarse para entender qué hay detrás de la preocupación, como una enfermedad en la familia, y para ensayar en la imaginación un estudio médico, desde la sala de espera hasta el final, hasta que parezca posible. También se usa para calmar la reacción de alarma que aparece al recibir una orden médica o al entrar a la sala de radiología. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la radiofobia?

Es un miedo intenso y persistente a la radiación, sobre todo a los rayos X y otros estudios de imagen. No es un diagnóstico con nombre propio en los manuales clínicos, pero cuando el miedo es desproporcionado, dura en el tiempo y lleva a evitar estudios o situaciones normales, encaja en lo que se describe como una fobia específica.

¿Las radiografías son peligrosas?

Una radiografía usa una cantidad pequeña de radiación. MedlinePlus compara la de una radiografía de tórax con la radiación natural que una persona recibe del ambiente en unos 10 días. Según la Organización Mundial de la Salud, el riesgo depende de la dosis y es mucho menor con dosis bajas. Tu médico pide un estudio cuando la información que aporta es útil para tu salud, y puedes preguntarle por qué lo necesitas.

¿Qué hago si necesito una radiografía y estoy embarazada?

Avisa siempre al médico o al personal del estudio si estás embarazada o crees que podrías estarlo. El equipo de salud valorará qué conviene en tu caso. No canceles un estudio indicado por tu cuenta: habla primero con tu médico o con tu equipo de control prenatal.

¿Hay radiación en la vida diaria?

Sí. Las personas reciben cada día radiación natural del suelo, el agua, el aire y los alimentos, y también radiación cósmica, que aumenta con la altitud. La Organización Mundial de la Salud señala al radón, un gas natural, como la principal fuente natural. Saber esto ayuda a poner en contexto la dosis de un estudio médico.

Más información

MedlinePlus en español: Rayos X · Organización Mundial de la Salud: Radiaciones ionizantes y sus efectos en la salud · Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas