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Hay personas que, meses después de una lesión de espalda, todavía se agachan con las rodillas rígidas y conteniendo la respiración para levantar algo del suelo. Otras dejaron de caminar, de bailar o de jugar con sus nietos porque temen que cualquier movimiento vuelva a causarles dolor, aunque su médico les haya dicho que moverse es seguro.
Cómo es este miedo
La kinesiofobia, también escrita cinesiofobia, es un miedo intenso a moverse por la creencia de que el movimiento va a causar dolor o una nueva lesión. Tener cuidado en los primeros días después de lastimarse es normal y a veces necesario. En la kinesiofobia, el miedo se mantiene o crece aunque el profesional de salud ya haya indicado que moverse es seguro, y la persona empieza a evitar actividades cotidianas, a moverse con rigidez o a descansar mucho más de lo recomendado.
Es un término que se usa sobre todo en fisioterapia, rehabilitación y tratamiento del dolor. Suele aparecer después de una lesión, una cirugía o un problema del corazón, y es frecuente en el dolor de espalda que dura mucho tiempo y en otros dolores crónicos. También se describe en personas mayores con dolor y en enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple o el Parkinson. Muchas veces la persona no lo vive como miedo, sino como prudencia, y tarda en darse cuenta de cuánto ha reducido su vida.
Desencadenantes comunes
- Agacharse, girar el tronco o levantar peso
- Subir y bajar escaleras
- Los ejercicios indicados por el fisioterapeuta
- Una punzada o molestia durante una tarea cotidiana
- Terreno irregular o con pendiente
- Entrar y salir de la ducha o de la cama
- La idea de volver al trabajo o al deporte
- Recordar el momento de la lesión
- Historias de otras personas que se lastimaron
- Notar el pulso acelerado durante un esfuerzo
Dónde aparece
- Sesiones de fisioterapia o rehabilitación
- Programas de rehabilitación cardíaca
- El gimnasio o las clases de ejercicio
- Tareas de la casa como barrer o cargar bolsas
- El trabajo, sobre todo si es físico
- Paseos y caminatas
- El regreso al deporte después de una lesión
- Juegos con niños o nietos
Síntomas
En el cuerpo
- Tensar los músculos antes de moverse
- Contener la respiración durante el movimiento
- Corazón acelerado
- Rigidez
- Temblores o sensación de inestabilidad
- Dolor que se siente más fuerte con la ansiedad
- Cansancio
En la mente
- Creer que moverse va a dañar el cuerpo otra vez
- Estar pendiente de cada punzada o molestia
- Sentir el cuerpo frágil
- Perder la confianza en el propio cuerpo
- Anticipar el dolor antes de empezar una tarea
- Dudar cuando el profesional dice que moverse es seguro
Lo que la persona suele hacer
- Dejar actividades que antes disfrutaba
- Proteger en exceso una parte del cuerpo
- Faltar a la fisioterapia o saltarse los ejercicios indicados
- Pedir a otros que hagan las tareas físicas
- Descansar mucho más de lo recomendado
- Moverse de forma rígida o muy lenta
Qué causa este miedo
El miedo suele nacer de una experiencia de dolor real: una lesión, una operación, un problema del corazón o un dolor que se prolongó en el tiempo. La mente asocia el movimiento con ese dolor y empieza a tratar actividades normales como peligrosas. Ver sufrir a otras personas o escuchar historias preocupantes también puede influir, y los pensamientos catastróficos sobre el dolor lo refuerzan. Los especialistas lo explican con el llamado modelo de miedo-evitación: dejar de moverse da alivio a corto plazo, pero con el tiempo trae rigidez y pérdida de fuerza, así que moverse se vuelve más incómodo. Esa incomodidad parece confirmar el miedo, y el círculo se repite. El estrés y el estado de ánimo también pueden hacer que el dolor se sienta más intenso.
Cómo puede afectar tu vida
La kinesiofobia puede hacer más lenta la recuperación después de una lesión o una cirugía y alargar el dolor. Hay quien abandona el deporte, los pasatiempos o un trabajo físico, falta a la rehabilitación y pasa cada vez más tiempo en casa. La pareja o la familia pueden terminar haciéndose cargo de las tareas que implican esfuerzo, lo que a veces genera tensión. Con el tiempo, la vida se reduce, y eso puede traer aislamiento, ánimo bajo y la sensación de haber perdido una parte de uno mismo.
Qué puede ayudar en el día a día
- Seguir el plan de actividad gradual que te indicó tu médico o fisioterapeuta
- Pedirle a tu fisioterapeuta que te explique por qué ciertos movimientos son seguros en tu caso
- Soltar el aire despacio mientras te mueves, en lugar de contener la respiración
- Notar los pensamientos de miedo y compararlos con lo que te dijo el profesional
- Anotar cada día lo que lograste hacer, para ver tu avance
Cuándo buscar ayuda
Antes de aumentar tu actividad, consulta con tu médico o fisioterapeuta qué movimientos son seguros para ti y sigue sus indicaciones. Conviene buscar ayuda si el miedo te impide hacer la rehabilitación, trabajar o llevar tu vida diaria. Consulta pronto a un médico si tienes un dolor nuevo o que empeora, adormecimiento o pérdida de fuerza, y ante un dolor repentino en el pecho o dificultad para respirar, llama al número de emergencias de tu país. Si la ansiedad está afectando tu vida, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental, y si tu ánimo está bajo, puedes buscar apoyo en una línea de ayuda emocional de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a moverse, suele usarse para explorar cómo se formó el miedo y para ensayar en la imaginación movimientos cotidianos, como agacharse o subir una escalera, con el cuerpo tranquilo y sin tensión. También se usa como complemento del plan de rehabilitación, para bajar la reacción automática de alarma ante una punzada o una molestia. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica ni la fisioterapia, y los resultados varían de persona a persona.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la kinesiofobia?
Es un miedo intenso a moverse porque se cree que el movimiento va a causar dolor o una nueva lesión. Es común después de una lesión, una cirugía, un problema del corazón o un dolor de espalda que dura mucho tiempo, y puede mantenerse aunque el profesional de salud diga que moverse es seguro.
¿El dolor siempre significa que hay una lesión?
No necesariamente. El dolor puede durar más que el tiempo que tarda en sanar una lesión, y el estrés y el estado de ánimo pueden hacer que se sienta más fuerte. Aun así, solo tu médico o fisioterapeuta puede valorar tu caso, así que consulta cualquier dolor nuevo o que empeore.
¿Qué es el círculo de miedo y evitación?
Es una forma de explicar cómo se mantiene el miedo. La preocupación lleva a moverse menos, eso trae rigidez y pérdida de fuerza, el movimiento se vuelve más incómodo y esa incomodidad parece confirmar que moverse es peligroso. Romper el círculo suele requerir volver al movimiento poco a poco y con guía profesional.
¿El miedo a moverse puede retrasar la recuperación?
Sí. Evitar el movimiento o faltar a la rehabilitación puede traer más rigidez, debilidad y limitaciones con el tiempo. Por eso conviene contarle a tu médico o fisioterapeuta que tienes miedo, para que adapten el plan y te expliquen cada paso.
¿Cómo superar la kinesiofobia?
Suele trabajarse en equipo. La fisioterapia con exposición gradual a los movimientos que se evitan, junto con explicaciones claras sobre el dolor, ayuda a recuperar la confianza. La terapia psicológica, como la terapia cognitivo-conductual o la de aceptación y compromiso, puede ayudar con los pensamientos catastróficos y la ansiedad.
Más información
Physiopedia: Kinesiophobia · MedlinePlus en español: Dolor crónico · Infocop, Consejo General de la Psicología de España: Nuevas tendencias en el tratamiento psicológico del dolor crónico · University of Utah Health: La batalla mental de la recuperación de una lesión
