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Hay personas que no logran dormir sin una luz encendida porque sienten que algo maligno podría estar cerca. Otras cambian de canal en cuanto aparece una escena de posesión, o pasan la noche en vela después de una conversación sobre el demonio, aunque durante el día les cueste explicar por qué les afecta tanto.
Cómo es este miedo
La demonofobia, a veces llamada satanofobia, es un temor intenso y duradero a los demonios, a los espíritus malignos o a cualquier fuerza del mal que la persona sienta capaz de hacerle daño. Una película de terror inquieta a casi cualquiera un rato. Aquí, en cambio, la angustia vuelve una y otra vez, pesa sobre el sueño y la vida diaria, y la persona siente que no la puede frenar.
Lo sienten personas católicas, evangélicas, espiritistas, de otras tradiciones y también personas sin religión. No depende de en qué crees, sino del sufrimiento que te causa y de cuánto espacio ocupa en tu vida. Hay quien teme sobre todo ser poseído o atacado. Hay quien siente que con solo pensar en el mal lo está atrayendo. A menudo se mezcla con el miedo a la oscuridad o a la soledad, y muchas personas lo guardan para sí.
Desencadenantes comunes
- Películas y series sobre posesiones o exorcismos
- Despertarse de noche sin poder moverse
- Ruidos que no se pueden explicar en la oscuridad
- Sombras que parecen moverse en el borde de la vista
- Conversaciones sobre el demonio o las fuerzas del mal
- Imágenes o símbolos asociados al mal
- Tableros de ouija
- Videos en redes sobre fenómenos paranormales
- Quedarse solo en casa de noche
- Decoraciones de Halloween
Dónde aparece
- El propio dormitorio al apagar la luz
- Pasillos, baños y escaleras de noche
- Casas antiguas o vacías
- Hoteles y casas ajenas donde se pasa la noche
- Cementerios y lugares con fama de embrujados
- Las redes sociales y las plataformas de video
- Viajes y noches fuera de casa
Síntomas
En el cuerpo
- Corazón acelerado al quedarse a oscuras
- Sudor, temblores o escalofríos
- Opresión en el pecho
- Náuseas o un nudo en el estómago
- Dificultad para conciliar el sueño
- Pesadillas que se repiten
- Cansancio durante el día
En la mente
- Sensación de que hay algo maligno cerca
- Miedo a que pensar en el mal lo haga aparecer
- Interpretar ruidos o sombras como señales
- Pensamientos no deseados que vuelven una y otra vez
- Miedo a ser poseído o a perder el control
- Vergüenza o culpa por sentir este miedo
Lo que la persona suele hacer
- Dormir con la luz o la televisión encendida
- Evitar quedarse solo de noche
- Evitar películas y conversaciones sobre lo sobrenatural
- Revisar las habitaciones antes de acostarse
- Repetir frases, gestos o rituales con urgencia para calmar la angustia
- Pedir a otros que confirmen que no hay peligro
Qué causa este miedo
Rara vez hay un solo origen. El miedo puede arrancar en la niñez con una escena de una película, un relato escuchado en la familia o un susto que dejó marca. El entorno también enseña: si los adultos cercanos vivían el tema del mal con mucha angustia, o si se usaban castigos sobrenaturales como amenaza para que un niño se portara bien, esa idea puede quedarse. Un carácter ansioso o familiares con ansiedad hacen más probable que aparezca. Algunas personas sitúan el comienzo en un episodio de parálisis del sueño: despertar sin poder moverse y sentir una presencia amenazante cerca. Asusta mucho, pero no es peligrosa. Esquivar el tema y comprobar una y otra vez da un alivio rápido, pero hace que el miedo dure.
Cómo puede afectar tu vida
El sueño suele ser lo primero que se resiente, y dormir mal durante semanas aumenta la ansiedad y afecta el ánimo y la concentración. Hay quien evita dormir fuera de casa o quedarse solo, y termina dependiendo de otros por las noches. Para algunas personas creyentes, la fe deja de ser un refugio y se convierte en una fuente de angustia, algo que duele mucho. También pueden aparecer tensiones en la familia si los demás no lo comprenden, y muchas personas se sienten solas con lo que les pasa por miedo a que se burlen.
Qué puede ayudar en el día a día
- Mantener horarios regulares de sueño, porque el cansancio hace más intenso el miedo
- Reducir el café y las pantallas antes de acostarte
- Elegir con cuidado lo que ves antes de dormir
- Practicar una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra
- Reconocer el pensamiento como ansiedad y dejarlo pasar, sin discutir con él
- Hablar con alguien de confianza y, si tienes fe, con un guía de tu comunidad que te escuche sin juzgarte
Cuándo buscar ayuda
Pide ayuda si llevas semanas durmiendo mal por este miedo, si no puedes quedarte solo o si tu vida espiritual se ha vuelto una fuente continua de angustia. Puedes empezar por un médico, tu centro de salud o un profesional de salud mental. Un buen profesional respeta tus creencias y trabaja sobre el miedo, no sobre tu fe. Si te asaltan pensamientos no deseados que se repiten o sientes la necesidad de repetir rituales para calmarte, cuéntalo, porque tiene tratamiento. Si a menudo ves u oyes cosas que te angustian, díselo también a un médico. Y si el miedo te ha dejado triste o sin fuerzas, puedes llamar a una línea de ayuda emocional de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a los demonios, suele usarse para bajar la alarma automática que se enciende al caer la noche y para que la persona recupere la sensación de seguridad en su propia cama. También sirve para revisar el recuerdo en el que comenzó el miedo, respetando siempre las creencias de cada persona. Es habitual recibir además una grabación para escuchar al acostarse. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la demonofobia?
Es el nombre que recibe un temor muy fuerte y duradero a los demonios o a los espíritus del mal. Se habla de fobia cuando ese temor no se va, causa mucho malestar y empieza a decidir cosas como a qué hora te acuestas, si te quedas solo o adónde viajas. También aparece como satanofobia.
¿Tener miedo a los demonios significa que mi fe es débil?
No. Este miedo aparece en personas creyentes de muchas tradiciones y también en personas sin fe, y no dice nada sobre la fuerza de tus creencias. Lo que importa es cuánto sufrimiento te causa. Muchas personas encuentran apoyo tanto en su comunidad religiosa como en un profesional de salud mental.
¿Qué es la parálisis del sueño y por qué asusta tanto?
Al quedarse dormida o al despertar, la persona puede notar durante unos instantes que está despierta pero que su cuerpo no responde. Hay quien siente además presión en el pecho o que alguien está en el cuarto. Es una experiencia muy angustiante, aunque no es peligrosa. Si se repite a menudo o duermes mal, consúltalo con un médico.
¿Cómo quitar el miedo a los demonios?
Lo que más suele funcionar es la terapia cognitivo-conductual. Con ella, y al ritmo de cada persona, un profesional ayuda a acercarse poco a poco a lo que hoy se evita, siempre respetando las creencias. Mientras tanto, la respiración lenta calma el cuerpo en el momento, y descansar bien le quita fuerza al miedo.
¿Qué hacer si un niño tiene miedo a los demonios?
Muchos niños pasan por etapas de miedo a lo sobrenatural que se van con el tiempo. Ayuda que se sientan escuchados y tomados en serio, evitar las amenazas con castigos sobrenaturales como forma de disciplina y vigilar lo que ven por las noches. Si el miedo dura meses o les quita el sueño, conviene hablar con su pediatra.
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