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Hay personas que preguntan antes de cada visita si en la casa hay perro o gato, y que rechazan invitaciones solo porque saben que allí vive una mascota. Otras evitan el campo, los parques y los zoológicos, o cambian de canal en cuanto empieza un documental de naturaleza, aunque les cueste explicar qué es exactamente lo que temen.
Cómo es este miedo
La zoofobia es un miedo a los animales intenso, persistente y desproporcionado frente al peligro real. El término sirve como nombre general para las fobias a un tipo de animal, como las arañas, las serpientes o los perros, y también para el miedo a muchos animales distintos. Tener cuidado con un perro que gruñe es prudente. En la fobia, la alarma se dispara aunque el animal esté tranquilo, encerrado o lejos, o aunque solo aparezca en una foto.
Las fobias a animales están entre las fobias específicas más comunes y muchas veces empiezan en la infancia. Para algunas personas, lo central es una mordida o un arañazo; para otras, los movimientos rápidos, los ruidos, el roce del pelo o las plumas, o un asco muy fuerte. Con el tiempo, el miedo a un animal puede extenderse a otros parecidos.
Desencadenantes comunes
- Movimientos rápidos o inesperados
- Ladridos, siseos, graznidos u otros ruidos fuertes
- Que un animal se acerque, te olfatee o salte hacia ti
- El roce de pelo, plumas o escamas
- Animales sueltos en la calle o en el campo
- Encontrar un animal dentro de la casa
- Fotos, películas o documentales de naturaleza
- Que alguien hable de adoptar una mascota
Dónde aparece
- Casas de amigos o familiares con mascotas
- Parques, plazas y senderos
- Granjas y zonas rurales con ganado
- Zoológicos, acuarios y granjas escuela
- Tiendas de mascotas y clínicas veterinarias
- Cafés y lugares públicos que admiten mascotas
- Vacaciones en el campo o en la playa
- Programas de televisión y redes sociales
Síntomas
En el cuerpo
- Corazón acelerado o palpitaciones
- Respiración rápida o sensación de falta de aire
- Opresión en el pecho
- Sudor y temblores
- Náuseas o mareo
- Bloquearse o salir corriendo
- En niños, llanto, rabietas o aferrarse a un adulto
En la mente
- Miedo a ser mordido, arañado o atacado
- Asco intenso al ver o imaginar ciertos animales
- Estar siempre pendiente de si hay animales cerca
- Saber que el miedo es exagerado sin poder controlarlo
- Vergüenza frente a quienes están tranquilos con animales
- Imágenes de ataques que vuelven una y otra vez
Lo que la persona suele hacer
- Cruzar la calle o cambiar de camino al ver un animal
- Rechazar invitaciones a casas con mascotas
- Pedir que encierren a la mascota antes de llegar
- Evitar el campo, las granjas y los zoológicos
- Salir de la habitación si aparece un animal en la pantalla
- Revisar la casa o la cama por miedo a encontrar alguno
Qué causa este miedo
Lo habitual es que se sumen varios factores. Muchas veces el miedo empieza con una experiencia aterradora, como una mordida, un arañazo o una persecución, a menudo en la infancia. También se aprende al ver a un padre, una madre o un hermano reaccionar con pánico ante un animal, o al escuchar historias de ataques. Tener familiares con fobias o ansiedad y un temperamento más sensible aumenta la probabilidad, y a veces aparece junto con otro trastorno de ansiedad. Los movimientos rápidos de algunos animales captan la atención con facilidad, y en algunas personas el asco, una reacción que en principio protege, se vuelve demasiado sensible. Cada vez que la persona evita al animal siente alivio, y ese alivio parece confirmar que el peligro era real.
Cómo puede afectar tu vida
Cuando el miedo abarca muchos animales, es difícil de esquivar, porque las mascotas, las aves y los insectos están en casi todas partes. Hay quien deja de visitar a amigos o familiares, evita parques y vacaciones en el campo, y sale a la calle siempre en tensión. Puede causar roces en casa si la pareja o los hijos quieren una mascota, y algunas profesiones quedan descartadas. Sin tratamiento, las fobias específicas pueden ir de la mano de aislamiento, ánimo bajo u otros problemas de ansiedad. Si te sientes muy decaído o solo, puedes buscar apoyo en una línea de ayuda emocional de tu país.
Qué puede ayudar en el día a día
- Ensayar en casa una respiración pausada, con la exhalación más larga que la inhalación
- Identificar qué temes exactamente que pase y pensar cuántas veces ha ocurrido de verdad
- Mirar fotos o videos cortos de animales tranquilos, empezando por el que menos miedo te da
- Pedir a tus anfitriones que dejen a su mascota en otra habitación durante la visita
- Reducir el café y las bebidas energéticas antes de salidas donde habrá animales
- No tocar animales que no conoces y dejar cualquier contacto cercano para cuando tengas acompañamiento profesional
Cuándo buscar ayuda
Conviene buscar ayuda si el miedo te impide ver a tus seres queridos, salir al aire libre o acompañar a tu familia, o si te provoca ataques de pánico. Muchos miedos infantiles a los animales pasan con la edad, pero si en un niño el miedo crece en lugar de disminuir o afecta la escuela, conviene consultar al pediatra. Si la ansiedad está afectando tu día a día, habla con un médico, acude a tu centro de salud o consulta a un profesional de salud mental. Después de una mordida o un arañazo, haz que un médico revise la herida; si es grave, llama al número de emergencias de tu país.
Cómo puede ayudar la hipnoterapia
La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a los animales, suele usarse para identificar qué dispara la alarma, ya sea un recuerdo, un movimiento, un ruido o una sensación de asco, y para ensayar en la imaginación situaciones cotidianas, como visitar una casa con mascota o caminar por un parque, con más calma. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la zoofobia?
Es un miedo intenso y persistente a los animales, mucho más fuerte que la prudencia normal. Puede centrarse en un solo tipo de animal o abarcar muchos. Los profesionales la clasifican como una fobia específica de tipo animal, dentro de los trastornos de ansiedad.
¿Es lo mismo la zoofobia que el miedo a los perros o a las arañas?
La zoofobia es el término general. El miedo a los perros (cinofobia), a las arañas (aracnofobia) o a las serpientes (ofidiofobia) son fobias concretas dentro de ese grupo. Algunas personas temen a un solo animal y otras a muchos.
¿Es normal que un niño tenga miedo a los animales?
Sí, muchos niños pequeños pasan por una etapa de miedo a los animales y la mayoría la supera con el tiempo. Ayuda que los adultos se mantengan tranquilos y no obliguen al niño a acercarse. Si el miedo es muy intenso, dura mucho o afecta su vida diaria, conviene hablar con el pediatra.
¿Por qué algunos animales dan asco además de miedo?
El asco es una reacción natural que nos protege de cosas que podrían hacernos daño. En algunas personas esa reacción se vuelve demasiado sensible y aparece con animales que no representan un peligro real, lo que hace que el miedo se sienta todavía más fuerte.
¿La zoofobia se puede superar?
Sí. Las fobias a animales suelen responder bien a la terapia de exposición, un tipo de terapia cognitivo-conductual en la que la persona se acerca a su miedo poco a poco, primero en la imaginación o con imágenes, con acompañamiento profesional. Muchas personas logran convivir con los animales con mucha más calma.
Más información
Cleveland Clinic: Zoophobia (fear of animals) · Manual MSD versión para el público general: Fobias específicas · Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas
