Miedo a las vacunas

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Hay personas que posponen una y otra vez una vacuna que les recomendaron, aunque en el fondo quieren tenerla. Otras llegan al centro de vacunación con el corazón acelerado, se marean en la fila o pasan días preocupadas por lo que pueden sentir después.

Cómo es este miedo

El miedo a las vacunas, a veces llamado vacunofobia, es un miedo intenso y persistente a vacunarse o a que vacunen a un hijo. Tener preguntas sobre una vacuna es normal, y lo más útil es hacérselas a un médico o al personal de enfermería. En la fobia, la angustia es desproporcionada, empieza días antes y puede llevar a posponer citas una y otra vez. Afecta a adultos y a niños, y muchos padres sienten su propia ansiedad al llevar a sus hijos.

Pocas veces el miedo tiene un solo foco. Para muchas personas, el centro es la aguja y el pinchazo, y este miedo se mezcla con el miedo a las agujas. Para otras, es la posibilidad de desmayarse, de sentirse mal después o de no tener el control. Los nervios pueden producir por sí solos síntomas reales, como mareo, hormigueo o desmayo. Los especialistas los reconocen como respuestas al estrés de la vacunación, no como efectos de la vacuna.

Desencadenantes comunes

  • Recibir el recordatorio de una vacuna
  • Pedir la cita
  • La fila o la sala de espera
  • Ver la jeringa o la aguja
  • Descubrirse el brazo
  • Ver a otras personas vacunarse o marearse
  • Relatos de otros sobre cómo se sintieron
  • Noticias o mensajes alarmantes en redes sociales
  • El recuerdo de una vacunación difícil

Dónde aparece

  • Centros de salud y centros de vacunación
  • Consultorios médicos y pediátricos
  • Farmacias que vacunan
  • Campañas de vacunación en escuelas o lugares de trabajo
  • Requisitos de vacunas para viajar, estudiar o trabajar
  • Revisiones de rutina de los hijos
  • Conversaciones familiares sobre vacunas
  • Redes sociales y noticias

Síntomas

En el cuerpo

  • Corazón acelerado al acercarse el momento
  • Sudor y manos frías
  • Mareo, debilidad o sensación de desmayo
  • Náuseas
  • Respiración rápida y hormigueo en los dedos
  • Temblores
  • Dormir mal la noche anterior

En la mente

  • Pensar que algo va a salir mal
  • Miedo al dolor del pinchazo
  • Miedo a desmayarse delante de otros
  • Preocupación intensa por los posibles efectos
  • Interpretar cualquier molestia posterior como una señal grave
  • Vergüenza por sentir tanto miedo

Lo que la persona suele hacer

  • Posponer o cancelar citas de vacunación
  • Ir solo con una persona de confianza
  • Apartar la mirada o pedir que no le avisen del pinchazo
  • Buscar una y otra vez información en internet
  • Revisar el brazo y el cuerpo durante días
  • Evitar hablar del tema

Qué causa este miedo

Para muchas personas, todo empieza con una experiencia difícil en la infancia, como una vacuna dolorosa, sentirse sujetado a la fuerza o un desmayo. El miedo a las agujas está muy unido a este miedo, y a veces es su verdadero origen. También influyen la ansiedad de los padres, que los niños perciben, y los relatos o mensajes alarmantes que circulan en internet. La tendencia a la ansiedad y los antecedentes familiares de fobias también pueden hacer más probable este miedo. Cada vez que se pospone una vacuna llega un alivio rápido, y ese alivio termina por mantener el miedo.

Cómo puede afectar tu vida

El efecto más importante es quedarse sin la protección que puede dar una vacuna, a uno mismo o a los hijos. Algunas personas renuncian a viajes, estudios o trabajos que piden ciertas vacunas. Otras sí se vacunan, pero pasan días de angustia antes y después, o sienten vergüenza por haberse mareado. En las familias, el miedo de un adulto puede pasar a los niños, y la visita al pediatra se vuelve un momento muy tenso. Muchas personas también cargan con culpa por no poder hacer algo que en realidad quieren hacer.

Qué puede ayudar en el día a día

  • Contar tu miedo al personal de salud al llegar, para que vaya con calma y explique cada paso
  • Si alguna vez te mareaste o te desmayaste, avisarlo antes y acostarte si te sientes débil
  • Ir con una persona de confianza y llevar una distracción, como música o un video
  • Practicar en los días previos una respiración lenta, soltando el aire más despacio de lo que entra
  • Anotar tus preguntas y hacérselas al médico o al personal de enfermería
  • Con niños, avisarles con tiempo, reconocer su miedo sin burlarse y planear juntos una distracción

Cuándo buscar ayuda

Conviene buscar ayuda si el miedo te hace posponer vacunas que te recomendaron, a ti o a tus hijos, si te provoca ataques de pánico o si piensas en ello durante semanas. Habla con un médico o con el personal de enfermería de tu centro de salud, que pueden responder tus preguntas, explicarte el proceso y adaptar la cita a tu ansiedad. Si durante la vacunación sientes que te vas a desmayar, avisa enseguida y acuéstate. Después de vacunarte, consulta con un médico cualquier molestia que te preocupe, y si tienes dificultad para respirar, hinchazón en la cara o la garganta o dolor en el pecho, llama al número de emergencias de tu país. Si la ansiedad afecta tu día a día, un profesional de salud mental también puede ayudarte.

Cómo puede ayudar la hipnoterapia

La hipnoterapia trabaja con un estado de relajación profunda y atención enfocada. En el miedo a las vacunas, suele usarse para entender de dónde viene el miedo, ensayar en la imaginación la cita completa, desde la sala de espera hasta el pinchazo, y calmar la reacción de alarma que se dispara al ver la aguja. El objetivo es que la persona pueda vivir con más calma la vacunación que decida junto con su médico. La hipnoterapia no reemplaza la atención médica, y los resultados varían de una persona a otra.

Preguntas frecuentes

¿Es normal tener miedo a las vacunas?

Sentir nervios antes de vacunarse es frecuente, en niños y en adultos. Se vuelve un problema cuando el miedo es tan fuerte que te hace posponer vacunas una y otra vez o te provoca ataques de pánico. En ese caso conviene hablarlo con un médico o con un profesional de salud mental.

¿Por qué me mareo o me desmayo cuando me vacunan?

Muchas veces es una reacción del cuerpo a los nervios, llamada reacción vasovagal: el corazón se desacelera, los vasos sanguíneos se dilatan y llega menos sangre al cerebro por un momento. Se reconoce como una respuesta al estrés de la vacunación, no como un efecto de la vacuna. Avisa al personal si te ha pasado antes y acuéstate si te sientes débil.

¿El miedo a las vacunas es lo mismo que el miedo a las agujas?

Están muy relacionados, y para muchas personas el miedo a vacunarse es en realidad miedo al pinchazo. Pero también puede centrarse en desmayarse, en sentirse mal después o en no tener el control. Saber cuál es tu foco ayuda a decidir qué trabajar.

¿Qué efectos son normales después de una vacuna?

La mayoría de los efectos secundarios son leves, como dolor en el brazo, cansancio o un poco de fiebre, y suelen pasar en pocos días. Los efectos graves son muy raros. Si algo te preocupa después de vacunarte, consúltalo con un médico.

¿Cómo ayudar a un niño con miedo a las vacunas?

Suele ayudar avisarle con tiempo, usar palabras sencillas y reconocer su miedo sin burlarse ni minimizarlo. Durante la vacuna pueden servir el abrazo de un adulto tranquilo, una distracción que el niño elija y la respiración lenta. Puedes preguntar al pediatra qué opciones hay para reducir el dolor, y si el miedo es muy intenso, consultar a un profesional de salud mental.

Más información

MedlinePlus en español: Seguridad de las vacunas · HealthyChildren.org (Academia Americana de Pediatría): Cómo ayudar a los niños (y adultos) a sobrellevar el dolor de las inyecciones · Immunisation Advisory Centre (IMAC): Immunisation stress-related response · Mayo Clinic: Fobias específicas, síntomas y causas